En 2021 se cumplen 52 años de la llegada del hombre a la Luna, un hito histórico que llevaron a cabo los astronautas a bordo del Apolo XI. La llegada del hombre a la Luna es una de las mayores hazañas de la historia de la humanidad.
Por ello, no solo colocar un artefacto humano sobre otro cuerpo celeste, sino transportar en él a los primeros humanos dispuestos a pisarlo supone un hito tecnológico y, además, antropológico, casi filosófico. El 20 de julio de 1969 cambió la concepción del espacio vital humano, reconociéndose que se tenía, y se tiene, capacidad para colonizar otros mundos fuera de la Tierra.
La llegada a la Luna fue un logro motivado por la Guerra Fría, en una carrera espacial que culminó con la hazaña de los astronautas y miles de ingenieros y operarios de la NASA.
Aquel día, los tres astronautas tomaron un completo desayuno y se encaminaron a la rampa de lanzamiento en Cabo Cañaveral, desde donde despegaría el cohete Saturno V, ante millones de personas que se agolpaban para no perderse el despegue en las inmediaciones.
Otro aspecto importante de la misión Apolo XI es que no solo rompería moldes por lo histórico de su objetivo, sino que los medios de comunicación de masas y por primera vez la televisión iba a emitir un acontecimiento de exploración espacial como este.
Horas después, el primer humano posaba su pie sobre la Luna en directo ante millones de espectadores: “Es (un) pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad”; y minutos más tarde, el segundo humano hacía lo propio: “Magnífica desolación”.
Los astronautas volvieron a la Tierra reconocidos como héroes, como una suerte de Beatles de la exploración espacial.
El programa Apolo (serían 12 misiones, la mitad de ellas estaban diseñadas para alunizar, y así lo hicieron) se diseñaron con el expreso propósito de explorar los límites más inmediatos a la Tierra de una manera mucho más precisa, incluyendo órbitas lunares, terrestres, y el reconocimiento del terreno lunar.