En su primera intervención pública desde la tragedia, el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, habló sobre la pérdida de su hijo Guarionex Estrella y su nuera Alexandra Grullón, víctimas del colapso del techo de la discoteca Jet Set, que cumple su primer año.
Mediante una misa en la Parroquia Jesús Sumo y Eterno Sacerdote, el representante pidió que la justicia actúe con transparencia y sin privilegios. “Nosotros esperamos que la justicia dominicana actúe como debe actuar, como espera el pueblo dominicano”, declaró Estrella con visible emoción.
El derrumbe del techo de la emblemática discoteca enlutó a decenas de familias dominicanas y se convirtió en un símbolo de duelo nacional. Estrella enfatizó que su reclamo no busca solo consuelo para las familias afectadas, sino también responder al clamor de toda la sociedad por un sistema judicial eficiente y responsable.
El representante también advirtió que, de no producirse una respuesta contundente por parte del sistema judicial, prevalecerá la justicia divina, donde no existen influencias ni privilegios. “Ahí no valen medios de comunicación ni tráfico de influencias, porque toda la vida se paga aquí o en la otra vida”, afirmó con firmeza, subrayando la seriedad de su reclamo.
A pesar del dolor, Estrella destacó que su familia ha encontrado fortaleza en la fe. “Somos una familia de fe y eso nos ha permitido mantenernos firmes”, manifestó, al reconocer que la espiritualidad ha sido clave para sobrellevar la pérdida de dos de sus seres queridos.
La eucaristía contó con la presencia de la vicepresidente de la República, Raquel Peña; el presidente del Grupo Popular, Manuel Grullón; Melba Segura de Grullón; Áreles de Estrella; la embajadora Rosa Hernández de Grullón, y otras personalidades, quienes acompañaron a la familia en este momento de recordación y exigencia de justicia.
Conviene recordar que el presidente Luis Abinader fue padrino de la boda de Eduardo Guarionex Estrella y Alexandra Grullón, lo que evidencia la cercanía familiar. El mandatario ha expresado públicamente el impacto que le causó la tragedia, reafirmando los lazos personales con los fallecidos. A un año del suceso, la exigencia de justicia sigue siendo un llamado al país para obtener respuestas claras y sin privilegios.