El presidente Luis Abinader mantiene una valoración mayoritariamente favorable de su gestión, aun cuando la percepción económica del país atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que llegó al poder en 2020. Esa es la principal conclusión que deja la más reciente encuesta de Gallup República Dominicana entre el 28 de abril y el 1 de mayo de 2026.
Un 51.7 % de los entrevistados considera que Abinader «ha sido un buen presidente» y 9.7% «regular» frente a un 36.9 % que lo define como un mal gobernante. Las cifras confirman que, a casi seis años de haber llegado al Palacio Nacional y a dos años de concluir su segundo mandato, el presidente todavía retiene un capital político considerable.
Ese respaldo parece sostenerse, sobre todo, en áreas donde la administración ha logrado construir una narrativa de gestión visible y resultados tangibles.
El turismo continúa siendo el principal activo político del Gobierno. Un 73.4 % aprueba la labor oficial en el desarrollo y promoción del sector, consolidando una de las banderas más exitosas de la gestión. La recuperación récord de visitantes tras la pandemia y la expansión de nuevas inversiones hoteleras han permitido al oficialismo presentar el turismo como símbolo de estabilidad económica y confianza internacional.
La educación aparece como el segundo renglón mejor valorado, con 67.9 % de aprobación, seguida por el transporte público, con 58.9 %, y la construcción de obras públicas, con 57.4 %. En esos ámbitos, el Gobierno ha apostado a una estrategia de presencia territorial mediante proyectos de infraestructura, ampliación del Metro de Santo Domingo y ejecución de obras viales que mantienen alta visibilidad pública.
Sin embargo, debajo de esa evaluación relativamente favorable emerge un cuadro más complejo y políticamente más riesgoso.
La encuesta muestra un deterioro evidente en temas directamente vinculados con la vida cotidiana de la población. La seguridad ciudadana aparece entre las principales debilidades del Gobierno: 55 % considera que la administración realiza un mal trabajo en esa área.
El dato adquiere relevancia porque la percepción de inseguridad suele tener un impacto emocional y electoral mucho más profundo que otros indicadores macroeconómicos. A ello se suma una evaluación todavía más severa sobre la reducción de la pobreza: 64.5 % desaprueba el desempeño gubernamental en ese aspecto.
También el manejo de la deuda pública genera inquietud. Un 55.9 % entiende que el Gobierno ha hecho un mal trabajo en el control del endeudamiento estatal.
Pero el núcleo más delicado del estudio se encuentra en la percepción económica general.
El 62.9 % de los entrevistados define la situación económica nacional como mala o muy mala, mientras apenas un 21.6 % la considera positiva. El dato refleja un clima de ansiedad económica persistente, marcado por la inflación acumulada de los últimos años, el alto costo de bienes esenciales y la sensación de pérdida de capacidad adquisitiva.
En el ámbito personal, el panorama mejora ligeramente, aunque el pesimismo sigue predominando: 43.9 % describe su situación económica como mala o muy mala, frente a 30 % que la considera buena.