
¿Qué tal, amigos? La pregunta de hoy es: ¿Cuáles son las enseñanzas que dejó como legado la Revolución Constitucionalista y luego Guerra Patria de 1965? La pregunta de hoy nos lleva a una reflexión profunda sobre el nacionalismo, sobre la soberanía, sobre el orgullo patrio, sobre la defensa de valores, sobre la pureza de la democracia.
¿Por qué todo esto? Porque el 24 de abril de 1965 un grupo de militares que se denominaron constitucionalistas se levantaron contra el gobierno de facto, de hecho, golpista del triunvirato que se había instalado en el poder luego de derrocar mediante golpe de Estado al primer presidente elegido libérrimamente después de la tiranía de Trujillo, que fue Juan Bosch, quien fue juramentado el 27 de febrero y apenas tuvo siete meses en el poder porque ya en septiembre del mismo año 1963 fue derrocado.
Entonces, el 24 de abril, esos militares constitucionalistas se levantaron en armas reclamando en ese enfrentamiento fratricida cívico-militar que se restableciera la Constitución de 1963 y que volviera al poder Juan Bosch.
Este hecho concitó mucho apoyo popular y el pueblo se sumó a este reclamo, provocando un enfrentamiento tremendo entre los constitucionalistas y el pueblo que le apoyaba, y los soldados golpistas que estaban en el centro de enseñanza de las Fuerzas Armadas conocido como CEPA y tenían como sede central San Isidro. Entonces eso ocurrió el 24 de abril.
Cuatro días después, la Fuerza Interamericana de Paz, PIFIP, de la Organización de Estados Americanos surgió como un subterfugio, como un engaño, como una máscara para envolver lo que el 28 de abril de 1965 fue la invasión militar estadounidense a República Dominicana con el desembarco de más de 42,000 marines de Estados Unidos que venían en una misión para restablecer la paz y para proteger y defender la vida de ciudadanos estadounidenses que estaban en peligro.
Ese fue el cuento. Estados Unidos ha sido cuentista toda la vida, como los cuentos de las armas químicas y los cuentos recientes de las narcolanchas y del supuesto cartel de los soles. Todo mentira. En 1965 hubo esa mentira para atropellar, pisotear la soberanía nacional. Pero un pueblo se levantó con los puños cerrados, sin armas, con coraje, con valentía, en imágenes para la historia para defender la soberanía y volver a la democracia.
Entonces, abril de 1965, la Revolución Constitucionalista y la Guerra Patria dejan la enseñanza del valor de la libertad, de la defensa de la soberanía, de la conciencia del pueblo para defender la patria. Y todo lo cual nos lleva a pensar que ahora no deberíamos estar ni por asomo apoyando que otras intervenciones groseras puedan ocurrir en este tiempo de modernidad. Abril es gloria para los buenos dominicanos que defendieron la soberanía nacional.
Gracias. Hasta un nuevo comentario.