
1.- El hecho de haber vivido más de ocho décadas, estar siempre presente en el país y ligado a los movimientos sociales, permite tener una idea más o menos acabada de la situación del accionar democrático y su ascenso o descenso.
2.- En nuestro país, las fuerzas progresistas están demostrando decadencia partiendo de su esplendor en épocas pasadas. Su auge de ayer ha desaparecido.
3.- Las condiciones objetivas existentes en la República Dominicana exigen otro comportamiento de las mujeres y hombres preocupados por el progreso y el desarrollo humano.
4.- La mala vida material y espiritual que padece la mayoría de nuestros connacionales es para conmover a personas con un mínimo de sensibilidad. El ambiente impulsa a alterar los ánimos.
5.- Los grupos minoritarios convertidos en poderosos tratan mal a nuestro pueblo, le dan mala vida, a patadas, entre ultrajes y humillaciones.
6.- La existencia pesarosa que le han impuesto a las grandes mayorías nacionales es para motivar indignación, un enojo que no se ve en el proceder de la nueva generación de dominicanos.
7.- Aquellas grandes manifestaciones públicas de repudio a las acciones despóticas ya han desaparecido, son cuestiones del pasado.
8.- Al parecer, el país cambió para bien de los oprimidos, aunque la realidad dice todo lo contrario. Los hechos son los hechos y no se derriten.
9.- Una sociedad humana cualquiera que tiene como base de sustentación la desigualdad de oportunidades genera privilegios y males sociales que necesariamente motivan respuesta.
10.- La irritante réplica a las injusticias causadas por el sistema vigente aquí no se deja ver. La reacción es cero; no se comprueba ningún tipo de rechazo.
11.- Lo que se ve a diario es que las masas populares dominicanas lucen abandonadas, entregadas a la voluntad de sus adversarios, que han hecho de ellas lo que mejor les parezca.
12.- Lo que ayer fue un vigoroso, dinámico, pujante y vivaz movimiento popular ya no se deja sentir; al parecer, no existe. Ese fenómeno desapareció conjuntamente con la generación presente hasta los 80 del siglo pasado.
13.- Lo que tranquiliza es que los procesos sociales no se detienen por la represión, leyes fascistas o por la inercia de una generación que no lucha porque se ha acomodado a sentirse realizada con las migajas que le dejan caer los dueños del poder.
14.- En cualquier época o coyuntura política, lo que define al ser humano es su actitud ante la vida y la forma como actúa ante los fenómenos sociales nocivos para erradicarlos.
15.- La presente generación de dominicanas y dominicanos será juzgada no por lo que de ella digan o dejen de decir, sino por su historial para hacer avanzar o no la sociedad de la cual forma parte.
16.- Poco importa cómo actúa un grupo humano en un determinado período político de su país. Lo que cuenta es el accionar de quienes se comportaron acorde con las circunstancias y exigencias del momento, cumpliendo con su deber como ente social renovador.
Santiago de los Caballeros,
19 de abril de 2026.