Andy Dauhajre aclara su posición sobre la reforma tributaria y críticas al CES

El economista Andy Dauhjare no acusó a nadie de conspirar contra la estabilidad macroeconómica ni descalificó al Consejo Económico y Social (CES), como se le ha atribuido en algunos medios de comunicación.

Su punto de vista aparece en el artículo que se publica a continuación, y que también se publica en su columna semanal en el diario El Caribe, de este lunes.

En una aclaración enviada a Acento.com.do, Dauhajre precisa que una nota periodística manipuló sus palabras en un programa de televisión.

“La semana pasada asistí al programa D’ AGENDA que produce el periodista Héctor Herrera Cabral.  En la nota de prensa que elaboró el equipo de periodistas de ese programa se me acreditan expresiones, frases y términos que no dije en ese programa.  En ningún momento “acusé” a nadie de nada.  Tampoco tilde de “conspirador” ni “conspirativo de la estabilidad económica” a nadie. Tampoco mencioné al CONEP”.

El reconocido economista dice además:

“Lo que dije en ese programa está fielmente recogido en mi artículo de hoy en El Caribe, el cual te anexo. Eso es lo que dije y es lo que refleja mi posición sobre las reuniones y discusiones a nivel del Consejo Económico y Social”.

Vea a continuación:

¡La calidad, empresarios, la calidad!

 Por Andrés Dauhajre, hijo

 Mientras Ricardo Fenochietto, Roberto Schatan, Isaías Coelho y Miguel Pecho, miembros de una misión técnica de asesoramiento fiscal del FMI, sugirieron al Gobierno el pasado mes de diciembre, una reforma tributaria que generaba 4.7% del PIB en ingresos adicionales, es decir, RD$117,086 millones en el 2013, los representantes del empresariado en el Consejo Económico y Social (en lo adelante, los empresarios) formaron filas con una posición diametralmente opuesta: un recorte en el gasto público de RD$115,184 millones.

La propuesta del equipo fiscal del FMI, compuesta por 75 reformas al Código Tributario, de haber sido ejecutada, posiblemente hubiese provocado serios disturbios sociales.  La de los empresarios, dada la debilidad de la economía mundial, además de propiciar una fuerte contracción económica, aumento del desempleo y posible deterioro de la calidad de la cartera de los bancos ante la incapacidad de muchas empresas y hogares de honrar sus compromisos de préstamos en un entorno tan recesivo, forzaría al Gobierno a operar como si “sólo de educación vive el hombre”.

La propuesta empresarial planteaba al Gobierno lo siguiente.  Olvídese del Presupuesto del 2012, pues aquello fue una locura producto del proceso electoral.  Tome el Presupuesto del 2011 de RD$393,101 millones y auméntelo en 4%, hasta llevarlo a RD$410,000 millones. Y nada de nuevos impuestos, eso no es necesario.

Vista así, la propuesta no luce extremista.  Pero por alguna razón, quienes la elaboraron olvidaron algo.  Cuando al Presupuesto del 2011 de RD$393,101 millones le restamos la asignación de recursos para educación pre-universitaria (RD$39,099 millones) y el servicio de la deuda pública (RD$104,977 millones), tenemos que al Gobierno le quedaron RD$249,025 millones para cubrir todas las demás responsabilidades que la Constitución y las leyes le asignan.  Si se toma el Presupuesto de RD$410,000 millones presentado por los empresarios para el 2013 y restamos los RD$99,648 millones de educación pre-universitaria y los RD$137,984 millones del servicio de la deuda pública proyectado para el 2013, tendríamos que al Gobierno le quedarían RD$172,363 millones.  Si lo deflactamos por la inflación acumulada del 2012-2013 (11%), la propuesta implicaría un recorte en términos reales cercano al 38% con relación al 2011 para todas las demás responsabilidades del Gobierno diferentes a la educación pre-universitaria y servicio de la deuda pública, entre las cuáles están seguridad ciudadana, justicia, salud pública, obras públicas, agricultura, medio ambiente y recursos naturales, asistencia social a los más pobres, construcción de viviendas, agua potable, educación superior, electricidad, industria, comercio, mipymes y municipalidad. No existe evidencia de un caso de recorte similar en la historia de la humanidad.

Como porcentaje del PIB, los partidarios del ajuste fiscal por la vía exclusiva del recorte del gasto, recomendaban una contracción de 4.8% del PIB en el gasto público excluyendo educación y  servicio de la deuda pública.

Cuando la propuesta del masivo recorte de gastos fue presentada, traté de indagar qué era lo que estaba detrás de ese planteamiento.  A medida que recopilé informaciones pude comprobar que el credo dominante en los empresarios es que el Estado dominicano tiene un tamaño excesivo, representado por un gasto público anormalmente alto, y que en vez de aumentar la presión tributaria de 12.9%, lo que procede es recortar drásticamente el gasto.

Por curiosidad, entré a las bases de datos del FMI, la OECD y Moody’s para ver si la percepción de los empresarios era o no consistente con la realidad. Observé el gasto público como % del PIB para 114 países del mundo. ¿Es cierto que el gasto público en República Dominicana es excesivo y uno de los más elevados del mundo? La realidad, una vez más, resultó ser totalmente opuesta a la percepción.  La RD es el país del mundo con el menor gasto público como % del PIB, superando sólo a Guatemala, que aparece con un 14.7%. La propuesta de los empresarios implicaba reducir el gasto público de 16% del PIB en el 2011 a 13.9% en el 2013, con lo cual, destronaríamos a Guatemala como el país del mundo con el menor gasto público.

Estoy consciente que a los empresarios no le podemos exigir que manejen estas informaciones.  Sin embargo, a sus asesores sí.  Si lo hubiesen hecho, las reuniones del CES para el “Pacto Fiscal” hubiesen sido más productivas pues nuestros empresarios, en vez de hacer una propuesta fundamentada en el hecho de que el problema se origina en el excesivo gasto público, hubiesen sido más comprensibles con un Gobierno que en el otro extremo tenía a técnicos del FMI recomendándoles un aumento de 4.7% del PIB en la presión tributaria.

La posición sensata que debieron llevar los empresarios debió ser la de un ajuste fiscal que combinara la racionalización del gasto con aumentos de impuestos, más aún teniendo en cuenta que sólo en educación y servicio de deuda pública los aumentos con relación al 2011 implicaban gastos adicionales por RD$93,556 millones. Eso les habría permitido centrarse en lo realmente importante y en lo que nuestros empresarios si pueden hacer una enorme contribución: cómo mejorar la calidad del gasto público.  El problema no es la cantidad sino la calidad.

Fuente : Acento