
Hola amigos, la pregunta de hoy es: ¿Qué significado tiene la muerte de un chofer por parte de una turba de motociclistas que le perseguían en Santiago? Esta pregunta nos llama a una respuesta que no es complicada, que es fácilmente entendible y que dispara las alarmas.
Lamentablemente, la muerte de un obrero, chofer, conductor de un vehículo recolector de basura en Santiago, de una empresa contratista, el chofer de nombre David Carlos Abreu Quesada, nativo de Constanza, ultimado después de una persecución de motociclistas, acuchillado mortalmente cuando el chofer buscaba auxilio de la autoridad porque era perseguido por un grupo agresivo de motociclistas y temía por su vida, como lo dijo.
Este hecho, que ha copado las redes sociales, ha disparado las alarmas. No es un hecho aislado, es una expresión material clara e inequívoca del caos vial en República Dominicana, de la agresividad en la conducción, de que este sector de transporte, los motociclistas, que son millones más que vehículos, se han constituido en una plaga. Así son una pandemia.
Es un peligro porque actúan con total impunidad, porque no son castigados, porque cuando se les persigue o se les trata de fiscalizar parece que se trata de una labor de recaudación de recursos por parte de la autoridad. No se les impone el peso de la ley ni se les somete a la real obediencia ciega de los principios elementales del tránsito.
Ahora todos estamos alarmados. Hay una situación nacional que llama la atención a la cúspide del Ministerio Público, pero que deberá llamar también la atención a la cúspide del Poder Judicial a los jueces y deberá llamar la atención también a la cúspide del Poder Ejecutivo. ¿Por qué? Porque se ha perdido una vida de manera indebida.
Una persona que está trabajando, supuestamente de acuerdo a la versión, ocurre un roce, un incidente con un motociclista y entonces sus compañeros motociclistas se constituyen una banda y comienzan a perseguir a este conductor que va desesperado, advierte el peligro, peligro de vida, teme por su vida, como finalmente la pierde, pide auxilio a la autoridad, no lo recibe, finalmente va con el vehículo y lo estaciona en el Palacio de Justicia de Santiago, donde va a buscar alguna protección oficial y es ahí donde la turba le agrede violentamente, lo acuchillan y luego prácticamente quienes fueron a auxiliar o a ver la escena por el morbo y por el interés mediático ahora de los teléfonos celulares y de filmar escenas, no se le prestó con la urgencia, la atención que debía a pesar de estar ocurriendo el incidente a menos de 200 metros de la emergencia de un hospital público.
El hecho es gravísimo, reclama una respuesta condigna, urgente, inmediata de la autoridad para frenar el caos vial y poner en cintura, meter en orden a los motociclistas que son una verdadera amenaza a la paz ciudadana cada día en nuestras calles. Gracias, hasta un nuevo comentario.