El rey Carlos III del Reino Unido exhortó este martes, en un discurso ante el Congreso de Estados Unidos, a respaldar a Ucrania frente a Rusia y defendió el papel de la OTAN en un contexto de críticas de la Administración de Donald Trump contra la Alianza Atlántica.
En tanto, el monarca recordó que Londres y Washington han “luchado hombro con hombro” en la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la de Afganistán, y afirmó que “esa misma determinación inquebrantable es necesaria para la defensa de Ucrania y de su valiente pueblo, con el fin de asegurar una paz verdaderamente justa y duradera”.
En el primer discurso de un monarca británico ante el Congreso desde el de Isabel II en 1991, Carlos III subrayó que “la OTAN está comprometida con la defensa mutua, protegiendo a los ciudadanos y manteniendo seguros a Norteamérica y Europa frente a adversarios comunes”.
Asimismo, destacó que la Alianza Atlántica invocó por primera vez su Artículo 5 de defensa colectiva tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El rey hizo un alegato a los vínculos defensivos entre Washington y Londres y destacó que militares estadounidenses y sus familias están destinados en el Reino Unido y viceversa.
Además, subrayó el proyecto conjunto de fabricación de cazas F-35, así como el programa de submarinos que desarrolla la alianza Aukus entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, que calificó como “el más ambicioso de la historia”.
“No emprendemos estos notables proyectos por sentimentalismo. Lo hacemos porque fortalecen nuestra resiliencia compartida para el futuro, haciendo a nuestros ciudadanos más seguros para las generaciones venideras”, aseveró.
La visita está marcada, sin embargo, por la fricción entre Washington y Londres, especialmente por las críticas de Trump al Gobierno británico por no haberse querido involucrar militarmente en la guerra con Irán y en la reapertura del estrecho de Ormuz.
De acuerdo a fuentes del Palacio de Buckingham, el texto del discurso fue elaborado por el Gobierno de Keir Starmer, si bien el lenguaje y el tono reflejan en gran medida la voz personal del monarca.