“Confieso que me pagaron por asistir a las protestas contra el paquetazo”

A propósito de los rumores que han corrido en el país de que quienes fueron a la concentración en apoyo a Leonel el día de su discurso fueron pagos, he decidido hacer una confesión.

A mí, que he estado del lado de las protestas y manifestaciones en contra del paquetazo fiscal, en contra de la corrupción, del abuso policial, de la impunidad, etc. también me pagaron.

Me pagaron las Mirabal y Luperón; me pagó Amin, Orlando, Otto; me pagó el Moreno, Amaury, Narcisazo, Mario, Henry. Me pagaron Duarte, Sánchez, Mella y los trinitarios; me pagó el coronel Fernández Domínguez. Me pagó Caamaño y me pagó Manolo. Y me pagaron miles más.

Me pagaron con su sangre y sus palabras, me pagaron con sus ideales, sus hazañas. Me pagaron con su fuerza, con su ímpetu, con su valentía, con su honor, con su sonrisa y demostraciones de amor hacia este pueblo.

Algunos se pondrán blancos de dolor y morados de envidia y rojos de pique al saber, mas debo terminar de confesar, que mi fortuna va en ascenso y que no existe sobre la tierra suma que puedan agrupar que se acerque siquiera a la que ostento

Me han pagado mujeres, hombres, jóvenes, viejos, familiares y desconocidos que lucharon contra la dictadura de Trujillo, contra la tiranía balaguerista, contra las invasiones norteamericanas, que lucharon para nuestra independencia, para nuestra restauración, para nuestra libertad.

Gente que además, no dudaría un segundo en arremeter con todas sus fuerzas contra los que hoy osan usar sus nombres y sus actos en defensa y apoyo de la misma lacra que ellos tan ferozmente combatieron.

Me pagan a diario familiares y amigos cuando defienden la honradez, el trabajo digno, la verdad, la justicia. Me paga a diario todo el que vela por educación y salud de calidad y asequibles, por el justo uso de los recursos del estado, por un gobierno que escuche y defienda a su pueblo. Y me seguirán pagando tantos otros que no dejarán de luchar hasta que la República Dominicana sea realmente libre, independiente, justa, igualitaria.

Algunos se pondrán blancos de dolor y morados de envidia y rojos de pique al saber, mas debo terminar de confesar, que mi fortuna va en ascenso y que no existe sobre la tierra suma que puedan agrupar que se acerque siquiera a la que ostento.

Pero lo que con mayor alegría y satisfacción confieso, es que a pesar de las pataletas y los ataques de ciertos envidiosos, mi fortuna nunca perderá su valor y nunca me la podrán robar ni destruir.

Amelia Muñiz

Noviembre 19, 2012

Fuente: Acento