Conservadores a favor de reforma impulsan debate

NUEVA YORK.  AP Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, uno de los grupos liberales que lucha fervientemente a favor de una reforma migratoria, admite que su organización ni intenta hablar con congresistas republicanos. 

  “Pero no somos alérgicos a ellos”, dice en tono bromista.   

Grupos como el de Sharry, congresistas demócratas y el presidente Barack Obama han sido hasta ahora los protagonistas de la campaña por una reforma migratoria. Sin embargo, acaban de iniciar un juego de tira y afloja con los republicanos, un partido considerado como un obstáculo para los que piden cambios migratorios pero que ahora suaviza su tono y se suma al debate para reformar las leyes de inmigración del país.     ¿La estrategia de los liberales para lidiar con el Partido Republicano?    Apelar a grupos evangélicos, empresariales y agencias del orden público. Estos tres sectores son algunos de los que han tomado las riendas a la hora de negociar de forma privada con congresistas conservadores e intentar convencerles de que apoyen un plan de reforma migratoria que abra un camino a la ciudadanía de 11 millones de inmigrantes sin papeles.

  Bases comunes como la fe religiosa, valores familiares tradicionales y una mentalidad conservadora permiten que organizaciones de estas tres ramas sean escuchadas por congresistas republicanos durante el debate sobre inmigración que ahora se caldea en Washington.    Grupos representativos de los tres sectores han conformado una coalición, “Bibles, badges and business” (“Biblias, placas y negocios”), que planea presentarse formalmente en Washington hoy.   

 “Necesitamos sus votos, pero los grupos progresistas no somos muy influyentes entre los republicanos. Sin embargo, pastores evangélicos lo son, agentes del orden público lo son y líderes empresariales son muy influentes con los republicanos”, agregó Sharry.

 “Así que hay muchos esfuerzos en la derecha para hablar con los republicanos e impulsar una reforma. Yo estoy entusiasmado de que eso esté ocurriendo”.

   La Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos; la Cámara de Comercio de Nashville, en Tenesí; Mark Shurtleff, antiguo procurador de Utah, o la coalición de empresarios Texas Immigration Solution, entre muchos otros, hablan por teléfono o en persona con políticos conservadores para influenciar su opinión a la hora de elaborar una reforma que conduzca, a la larga, a la ciudadanía estadounidense y a la seguridad en las fronteras.

También piden modernizar el sistema migratorio y que Obama lidere el proceso en el Congreso para llegar a una solución.

  Para el reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos, estos grupos representan a la base electoral que vota por el Partido Republicano, de modo que los legisladores sin duda los escucharán. La Conferencia, que cuenta con 34,200 iglesias como miembros, es la mayor organización cristiana hispana del país.   

 LAS CLAVES Rodríguez dijo que habla a menudo con republicanos como Robert Goodlatte, presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, o el congresista Raúl Labrador, también representante de la cámara, el organismo liderado por republicanos y donde más costará lograr la aprobación de una reforma migratoria. La oficina de Rodríguez también habla con la oficina del senador Marco Rubio, uno de los republicanos que han tomado el liderazgo en su partido a la hora de elaborar una reforma.

1.  Opuestos a medidas 
 La Federation for American Immigration Reform, un grupo a favor de limitar el flujo de inmigrantes a Estados Unidos, niega que oponerse a una amnistía se traducirá en un alejamiento de los hispanos del partido.     
 2.  Ajustes para acuerdos
  El reverendo Samuel Rodríguez apuesta por crear por ley alguna vía hacia la ciudadanía estadounidense, y no solo a la legalización, porque es parte central de las conversaciones con republicanos, quienes se oponen a flexibilizar la medida.

Cortesía del Hoy.