De mantenerse las tensiones y las limitaciones actuales en el suministro, la aviación global podría enfrentar una reducción prolongada en su capacidad operativa, con efectos que se extenderían por más de un año. Así lo advirtió Giacomo Santangelo, quien señaló que un escenario de este tipo no se veía desde las restricciones energéticas de los años 70.
En Europa, la preocupación crece entre los principales operadores aeroportuarios. La organización Airports Council International Europe alertó a las autoridades comunitarias sobre un posible déficit estructural de combustible para la aviación, una situación que podría alterar significativamente la dinámica de los aeropuertos justo antes de la temporada alta de viajes, según reportó CNBC.
Mientras tanto, aunque los precios de los boletos en Estados Unidos aún no reflejan un aumento generalizado, el encarecimiento del combustible ya empieza a sentirse en la industria. Algunas aerolíneas han comenzado a compensar estos costos adicionales trasladándolos parcialmente a los usuarios, aplicando ajustes en servicios complementarios como el equipaje.