Cuando Franklin Almeyda Rancier se convierte en Hercule Poirot…

Agatha Christie, influida por Doyle (Arthur Conan) ella misma lo admite en alguna parte, nunca tuvo esperanzas en Hercules Almeyda Poirot, solo que para hacer al detective ficticio belga, prefirió algunas pinceladas grotescas, absurdas catalizadas por el clásico humor negro inglés. (British, para más señas)…

Pues doña Agatha nunca pudo imaginar que el más bruto discípulo de Juan Bosch, reconocido por el propio finado y comentado en plan sorna por otros discípulos más aventajados (Este tema mueve a risas al cabo del tiempo ¿Aventajados en qué?..) Poirot Almeyda, había desarrollado morados instintos sabuesos, para perseguir la vida de intelectuales y periodista, nada más lejos que la idea original de la autora.

A raíz de su llegada al hoy ministerio de Interior y Policía, nunca se hizo público ningún curso de caliesaje trujillista avanzado, con especialidad en denunciar, señalar, acorralar, instigar, husmear a personas físicas dominicanas con una trayectoria ciudadana, fuera de todo cuestionamiento público.

Muchos estaban consternados, otros, los más , comentan que no es de extrañar que descubra tramas, porque últimamente tiene tiempo suficiente de estudiar el Manual del Calié Dominicano Siglo XXI.

Orgulloso de los que han convertido este país, en una maldita miaja, el imaginario autoritario, (sello distintintivo de los peledeístas dirigentes y con millones de pesos y dólares), se desborda

Poirot Almeyda  debe estar preparado para las dictaduras “que vienen”, pero sin olvidar que las mismas nunca terminan bien, a veces la sangre se antoja y hay que correr. Hercules Almeyda Poirot está en eso también, unas carreritas matinales no vienen mal.

Nadie con techo de Harley Davison, por muy plateado que sea, cristal al fin, puede asumir con tanto descaro la persecución intelectual de nadie. En otro país el grupo de personas aludidas podría buscar un recurso de amparo, porque un ex funcionario de Interior les amenaza por el ejercicio público de expresar sus ideas, teniendo que soportar que el tema narcotráfico se mezcle con sus nombres en un ejercicio de ligereza y bajeza proverbial, anatomía clara de que a veces el bien “comío”, tampoco piensa.

Pero ha sucedido algo que Doña Agatha  Christie no previó en el nuevo personaje Hercules Almeyda Poirot, el más  embelesado  discípulo de Juan Bosch, que tiene fobias exquisitas y con nombres, ha superado a su autora y ha descubierto una trama, él solito (¡bravo!).

La trama tiene elementos viejos, como es el pensamiento de Almeyda-Poirot. Con la brillantez en la torpeza que le distingue Hercules Poirot Almeyda nos asombra con aquella dotes tozudas de cuadrado pensamiento, que ya sufrimos en la cosecha de delincuencia  explosiva que  nos regaló su variado programa (rifas, peines eléctricos para los salones, un famoso sistema de vivienda, concurso de piropos); barrio inseguro, robe ahora y corra después, que los Harley Davison le alcanzan. Sin hablar de trasiegos de bares y tarifas de cierres, que no es incumbencia de este espacio.

Orgulloso de los que han convertido este país, en una maldita miaja, el imaginario autoritario, (sello distintintivo de los peledeístas dirigentes y con millones de pesos y dólares), se desborda. Y si en la mente mareada de su Líder Leonel hay confusiones (que es el más lúcido en cifras hasta que el FMI lo transforma en tembloroso) imaginemos qué no puede estar pasando en lo que queda de cerebro de este insigne peledeísta, pionero en divisas morales cuando dijo que el país se dividía entre PELEDEISTAS Y CORRUPTOS, sentencia que el tiempo y el robo cambió, ahora se dice EL PAÍS ES MÁS POBRE Y LOS CORRUPTOS DEL PLD SON MULTIMILLONARIOS.

Este acto fallido de delación pública, llamando a la turba morada para que siga atenta a quienes disienten, una vez más, a quien afecta en su defensa es al propio Leonel Fernández

La trama develada tiene varios ingredientes, propios de la cabeza de Franklin Almeyda, el nuevo Hercules Poirot: ¡Comunistas, empresarios, gente que no quiere pagar impuestos al reino, narcotraficantes y unos creadores de ruidos mediáticos!

El gran investigador policíaco Poirot, de inseguridad ciudadana, ha comunicado también que los fines esenciales de la famosa trama tendrían como resultado el desplazamiento de Leonel Fernández primero y luego el de Danilo Medina (Tesis Vincho colada por los furos del cerebro de Almeyda). Luego de elaborada la tesis, Almeyda la he hecho pública y obviamente ha sido como en los viejos tiempos, la risa remedio infalible…

Su papel desesperado para conjugar el verbo delatar, no ha sido posible.

¿Tiene sentido en cabeza normal alguna nombrar a personas especificas que ejercen su derecho de expresión pública en nuestros medios con una constancia profesional que les coloca en el libre juego de las ideas, tiene sentido?

Cuando nombra a Juan Bolívar Diaz, Rosario Espinal, Rafael Toribio y César Pérez, realmente quisiera delatarlos, como los peores calieses de la “Era de Trujillo”, pero hasta en eso brilla por vocación de canuto: Esas personas han ejercicio un derecho y una libertad de pensamiento de modo público; luego su intento de delación ha sido fallido ¿Qué tenemos entonces? ¡Un delator fallido!

Lo que sí muestra esta actitud, constante media hitleriana en muchas de las personas que hablan desde PLD, es una actitud de esbirros con altos designios fanáticos, que debe tomarse en serio.

En estas lecturas de emociones interiores, con estas gentes hay que patentizar con claridad cuando el desliz es Balaguer 12 años o Trujillo pleno; pero algo es cierto y genuino, toda comparación nos remite a un pasado ominoso y cruel, repleto de desmanes y violaciones de derecho.

Insistió, como cualquier vulgar calié que insiste para que le crean sus superiores y estén seguros de su lealtad, que el caso del Dr. César Pérez era particular, sólo le faltó agregar como parte de la conspiración que Pérez era una especie de agente afgano cuya misión era infiltrarse en unos viveros cerca de San Cristóbal, ese “dato” le faltó.

La repetición de patrones cancerberos, las amenazas de vocación explícita de verdugos que pueden volver a sus trabajos de hace 50 años, al margen del humor involuntarios que estas situaciones producen, deben ser analizadas con la mayor seriedad, porque a los 3 meses de un gobierno “nuevo” se observa un pulsionante estado de paranoia colectiva en los dirigentes del partido oficial que debe ser digno de estudio, por aquello de que para la acción primero se necesita que bulla la idea.

En medio de situaciones como estas (los insultos y amenazas a Guillermo Moreno, que no ahorraron la frontera familiar), tenemos a un gobierno que pretende seguir sin darse por aludido en un precario borde, con los dientes temblando en  oscuridades y en el mejor estilo del perro manganzón, apodado Scooby-Doo.

Todos los acontecimientos indican que el ego de Leonel Fernández es más importante que la nación misma o, al menos, hay un grupito de iluminados en morado que eso quieren hacer ver. Pero los resultados están claros, ese protagonismo paralelo (que no es de extrañar, porque es lo opuesto a ” la famosa cuarentena  verbal) debilitará la imagen del gobierno y profundizará su incapacidad para ser visto como un gobierno no pelele, al estilo de Trujillo y sus presidentes títeres.

El callado optimismo con respecto al presidente Medina, es estrechamente proporcional a la desmemoria de la maniobras de Trujillo para refrescar su imagen en medio de su tiranía.

La pasividad, el buen decir y ese no estar apresurado en la mejor lectura de lo que ahora acontece, puede pasar factura a un gobierno que ya tiene una  reyerta con su base social, cuya cobertura se hace  nacional e internacional.

Este acto fallido de delación pública, llamando a la turba morada para que siga atenta a quienes disienten, una vez más, a quien afecta en su defensa es al propio Leonel Fernández, cuyos colaboradores cada vez que abren la boca, lo entierran más.

Una peste Orwelliana, su vaho, cubre la marquesina de la casa de Franklyn Almeyda, y la misma produce mediocres alucinaciones..

Si Doña Agatha  Christie viviera, asombrada estaría de cómo Hercules Almeyda Poirot, de ser un detective “con futuro”, se ha convertido en un vulgar soplón de alcoholímetros desaparecidos, mente en desvarío público, tal como temiera el maestro del discípulo, tratado con pena.

Fuente: Acento

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