Cuando se trata de análisis por cáncer de colon, existen opciones

Un estudio sugiere que cuando el resultado de una colonoscopía es negativo, las pesquisas no tan invasivas serían efectivas para los controles de seguimiento.

“No cualquier pesquisa es la indicada para todos”, aseguró la autora principal, Amy Knudsen, del Instituto para la Evaluación de Tecnología del Hospital General de Massachusetts, Boston.

Los resultados, que surgen de un modelo matemático, demostraron que la expectativa de vida variaba sólo unos pocos días entre los pacientes que se realizaban una colonoscopía cada 10 años y los que optaban por el análisis anual de sangre en materia fecal u otras alternativas poco invasivas.

“Lo mejor para cada uno depende del riesgo individual, las preferencias y el enfoque de control que desea y quiere, ya que ninguna pesquisa es efectiva a menos que se realice”, afirmó. “Los pacientes deben hablar con el médico para decidir cuál sería el mejor test”, agregó.

El equipo de Knudsen ingresó información sobre la pesquisa del cáncer de colon y la sobrevida en un modelo del Instituto Nacional del Cáncer y comenzó con pacientes hipotéticos con un resultado negativo en una colonoscopía a los 50 años.

Los autores observaron que, sin otros tests, se les diagnosticaría un cáncer de colon a 31 de cada 1.000 personas y 12 morirían por esa causa. Entre las personas que siguieron realizándose una colonoscopía cada 10 años, la cifra se redujo a ocho cánceres de colon y dos muertes por cada 1.000 pacientes.

Con el análisis anual de sangre en materia fecal a partir de los 60 años, el equipo estimó que entre 11 y 13 de cada 1.000 personas desarrollarían el cáncer y morirían tres o cuatro.

Y con el último método de pesquisa, la colonografía tomográfica computarizada (CTC), cada cinco años, se les diagnosticaría el cáncer a nueve personas y tres morirían por esa causa. Como la colonoscopía, la CTC demanda una preparación intestinal previa, aunque no es tan invasiva.

Cada uno de los métodos menos invasivos causaría la mitad de las complicaciones de la colonoscopía (1 versus 2 por ciento de los pacientes), según publica el equipo en Annals of Internal Medicine. Esas complicaciones incluyen el sangrado y las perforaciones intestinales.

“Todos estos métodos darán resultado si el objetivo final es reducir la mortalidad por cáncer de colon”, dijo el gastroenterólogo David Weinberg, del Centro de Oncología Fox Chase, Filadelfia, y coautor de un editorial sobre el estudio.

El Instituto Nacional del Cáncer estima que este año se les diagnosticará cáncer de colon o recto a unas 143.000 personas y que unas 52.000 morirán por esa causa.

Para Weinberg, una de las ventajas de la colonoscopía es que detecta pólipos que se pueden extirpar antes de que se conviertan en cáncer.

En cambio, el test de sangre en materia fecal detecta cánceres muy tempranos, de modo que más casos detectados de esa forma necesitarán tratamiento y con buen pronóstico.

La colonoscopía es el método más costoso (algo más de 1.000 dólares) y su realización no suele ser la experiencia clínica más placentera. Un análisis fecal cuesta 20-50 dólares y la CTC, alrededor de 500 dólares.

Por ahora, la Comisión Especial de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF, por su nombre en inglés) recomienda la pesquisa del cáncer de colon con la colonoscopía, la sigmoidoscopía o el test de sangre oculta en materia fecal entre los 50 y 75 años.

Fuente: NLM

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