Militar de formación, político por ambición y figura clave del chavismo desde sus orígenes, Diosdado Cabello ha ocupado casi todos los espacios de poder posibles sin necesidad de disputar nunca el liderazgo máximo.
De verbo rápido y presencia dominante, pasó de participar en el golpe de Estado de 1992 a convertirse en el principal sostén interno del régimen, señalado hoy por organismos internacionales como el cerebro del aparato represivo del Estado venezolano.
La cabeza visible de la considerada ala militar, nació en El Furrial (estado de Monagas, Venezuela), el 15 de abril de 1963. Militar de profesión, se graduó en Ciencias y Artes Militares de la Academia Militar de Venezuela.
Estudió Ingeniería de Sistemas en el Instituto Universitario Politécnico de la Fuerza Armada Nacional (IUPFAN) y realizó un postgrado en Gerencia de Proyectos de Ingeniería de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
En 1992 fue uno de los militares (entonces con el grado de teniente) que participó junto a Hugo Chávez en las rebeliones de febrero y noviembre contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez, tras lo cual solicitó su pase a la reserva. A diferencia de Chávez, Cabello no cumplió condena por participar en la intentona golpista.
Recibe las principales noticias del día en tu bandeja de correo con nuestro newsletter Lo que tienes que saber.
Su experiencia en el campo de las comunicaciones le valió para ser nombrado en febrero de 1999 director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).
En mayo de 2001, fue designado ministro de la Secretaría de la Presidencia, cargo que ocupó hasta enero de 2002, cuando accedió a la Vicepresidencia de la República.
Y ese era el cargo que ocupaba cuando el 11 de abril de 2002 se produjo el intento de golpe de estado contra Hugo Chávez, quien fue destituido y retenido mientras asumía el poder (el 12 de abril) un Gobierno transitorio encabezado por el empresario Pedro Carmona.
En medio de la crisis, el día 13, Cabello asumió desde la clandestinidad la jefatura del Gobierno constitucional y horas después, tras fracasar el golpe, juró como presidente provisional ante William Lara, presidente de la Asamblea Nacional.
Ocupó la Presidencia de la República durante un día, hasta que el 14 de abril Hugo Chávez regresó a Caracas desde la isla de La Orchila, donde había permanecido detenido.
En mayo de 2002 pasó a desempeñar el cargo de ministro de Interior y Justicia, y en 2003 cambió de cartera ministerial al ser nombrado titular de Infraestructura, donde se mantuvo hasta marzo de 2004, cuando renunció para disputar la Gobernación del estado de Miranda, entidad de la que forma parte Caracas.
En las elecciones regionales del 31 de octubre de 2004, consiguió arrebatarle el estado de Miranda al entonces gobernador y candidato de la alianza opositora Coordinadora Democrática, Enrique Mendoza.
Cuatro años después, en 2008, sufrió una severa derrota al caer en su intento de renovación del mandato en Miranda frente al candidato opositor Henrique Capriles.
En 2008 fue nombrado ministro de Obras Públicas y Vivienda, cargo que desempeñó hasta junio de 2010. Por entonces fue también director general de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel).
En enero de 2011 pasó a formar parte de la bancada oficialista en la Asamblea Nacional y, un año después, asumió la presidencia de la Asamblea.
Cabello es también vicepresidente primero del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Hombre clave del chavismo, el 5 de marzo de 2013, tras el fallecimiento de Hugo Chávez, surgió la posibilidad de que Cabello, en su calidad de presidente de la Asamblea Nacional, asumiera temporalmente la Presidencia, que finalmente recayó en Nicolás Maduro.
Sus problemas con la Justicia comenzaron en 2014, cuando fue demandado en un tribunal de Miami por Human Rights Foundation por presuntamente haber recibido millonarios sobornos de una firma venezolana de ingeniería.
En 2015, el chavismo comenzó una batalla para defenderlo tras unas informaciones periodísticas que lo vinculaban con el narcotráfico y el blanqueo de capitales. Para esa fecha, ya había sido reelegido por el bloque chavista al frente de la Asamblea.
En 2017 se vio salpicado por el caso Odebrecht después de que la exfiscal Luisa Ortega, que abandonó el país tras ser acusada de traición, afirmara tener pruebas de que Cabello recibió cien millones de dólares de la constructora brasileña, que a su vez había financiado su campaña en las elecciones regionales de 2008 cuando aspiró a gobernador de Miranda.
En 2018, EE. UU. le impuso sanciones junto a otros dirigentes venezolanos para presionar al régimen. Ese mismo año, en junio, la Asamblea Nacional Constituyente le designó como nuevo presidente de este órgano plenipotenciario integrado solo por oficialistas y no reconocido por numerosos gobiernos.
El 26 de marzo de 2020, EE. UU. ofreció una recompensa de quince millones de dólares por cualquier información que llevara al arresto de Maduro, y de diez millones por Cabello, a los que acusó por narcotráfico y lavado de dinero.
En agosto de 2024 fue nombrado ministro de Justicia e Interior, en medio de la crisis política que se vivió en Venezuela tras las elecciones presidenciales del 28 de julio, un movimiento que se interpretó como un intento de reforzar el control interno.
Casi un año después, en marzo de 2025, la Misión de la ONU para la Determinación de los Hechos en Venezuela dijo que Cabello dirige «el centro del aparato represor del Estado»; sostuvo que la represión contra la oposición se intensificó antes y después de la investidura de Maduro, el 10 de enero. Diosdado Cabello está casado y tiene cuatro hijos.