2 Marzo 2026

Discurso emotivo y político

El discurso de rendición de cuentas del presidente Luis Abinader abarcó más de lo estipulado, extendiéndose a proyecciones futuras y sus casi seis años de gobierno.

  • Norvi Guerra
  • lunes 02 marzo, 2026 - 9:58 AM
  • 7 minutos de lectura
Teleuniverso


Hola amigos, pregunta obligada de hoy ¿Cómo evaluar lo más objetivamente posible el discurso de rendición de cuentas del presidente Luis Abinader del 27 de febrero? La pregunta nos va a llevar a buscar reacciones, o a tratar de ser objetivos, o a la letra de la Constitución en el mandato del artículo 128 de que se trata de rendición de cuentas-depósito de memorias de los ministerios con respecto a la ejecución presupuestaria a las realizaciones del año anterior, es decir, que debió abarcar solo del 1 de enero al 31 de diciembre de 2025.

Sin embargo, abarcó más, entonces se cae en lo mismo. No es correctamente una rendición de cuentas. El escenario se hace para un acúmulo de cosas, para dar cifras y datos de realizaciones en conjunto, en su caso, de sus seis años de gobierno, casi seis años de gobierno, y proyecciones al futuro.

Un discurso siempre con mucho optimismo, como debe hablar un presidente a su nación. Debe ser el más optimista de todos los optimistas.

También hay que decir que este fue el discurso de más duración de todos los seis pronunciados. Casi tres horas, 2 horas y 48 minutos en nuestro cálculo, porque comenzó con los saludos a las 10 y 24 y concluyó con la despedida y la última ovación a la 1 y 12 minutos.

Más o menos casi tres horas.  Extensísimo. Trató de dar respuesta a la reunión. Fue un discurso de dos partes. La primera institucional, muy formal. La segunda, política. La primera muy lineal en cuanto a las expresiones, a las inflexiones. Llevó público para apoyar parte de lo que estaba diciendo, en lo que se ha convertido en algo espectacular de estas apariciones obligatorias de los presidentes ante la reunión conjunta de la Cámara Legislativa.

No la reunión de la Asamblea Nacional, como impropiamente muchos dicen. En el salón que se reúne, sí es el salón de la Asamblea Nacional. Pero esa no fue una reunión de la Asamblea Nacional, porque así lo dice la Constitución.

Es la reunión conjunta de las Cámaras, es decir, del Senado y la Cámara de Diputados. Ha habido una respuesta de la oposición, lógica, de crítica. Pero al mismo tiempo el presidente le ha respondido a la oposición, restregándole lo que él ha dicho estadísticamente.

Son obras en las provincias, de manera escondida. Hay que estudiar el lenguaje no verbal del presidente, lo que decían sus gestos, el énfasis que puso. Hay que hablar de que fue un discurso, en su segunda parte, muy emotivo, muy enfático contra la corrupción.

Fue el contenido político fundamental y de la actitud del presidente que implicó un juramento familiar y de mención de su padre, en la parte más emotiva para muchos.

Un cierre así, con emoción, tuvo un énfasis atropellante en algunos momentos, un tono muy alto, le faltó una modulación, saborear palabras, una cadencia y al final buscó una conexión emotiva con el público, insuflarle positivismo, hablar de un futuro promisorio y cumplir con una intención política. En resumen, podemos decir que cumplió parcialmente el mandato de la Constitución, como han hecho otros, ha sido tergiversada esa actuación, esa presentación.

Por otra parte, cumplió el objetivo político de insuflar ánimo y buscar la emoción en la lucha contra la corrupción, que sería su legado político. Gracias. Hasta un nuevo comentario.

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