
Hola amigos, la pregunta de hoy es: ¿Cómo se explica y qué nos enseña que la Cámara de Diputados le haya vuelto a dar nombre a la Avenida Circunvalación Norte de Santiago? La pregunta de hoy es sumamente interesante, curiosa, chistosa, en negativo si se quiere, cruel para la realidad de los ciudadanos.
Ocurre que la Avenida Circunvalación Norte, una obra monumental que estuvo retrasada en su conclusión alrededor de 20 años, fue inaugurada en febrero del año 2014 por el presidente Danilo Medina y que un año después el Congreso Nacional, mediante una ley, le dio el nombre de Luis Krauss como reconocimiento a uno de los fundadores de la Asociación para el Desarrollo y una de las personalidades de mente visionaria que contribuyó a propiciar obras que hoy son obras ejemplares en República Dominicana y que marcan el desarrollo de Santiago.
Con todos los méritos se le dio ese nombre de Luis Krauss en 2015 mediante una ley. Ocurre ahora que en 2026, 11 años después, la Cámara de Diputados aprueba que a esa avenida se le ponga el nombre de Salvador Jorge Blanco, un notable santiaguero, también de los que estuvo en la Asociación para el Desarrollo Apedi, ex presidente de la República, un reconocido jurista y profesor universitario, tiene méritos para llevar ese nombre.
Pero esto parece entonces chistoso porque se trata de una parodia de Dos Mujeres y un Camino. Entonces son dos nombres y una avenida. Y lo ha hecho el órgano que tiene calidad para hacerlo, el Congreso, y lo han hecho diputados, algunos de los cuales, me sospecho, hace 11 años, en 2015, eran diputados. Se supone que estuvieron allí cuando se aprobó darle el nombre de Luis Krauss.
Ahora están ahí, han estado ahí para darle otro nombre, en una contradicción muy evidente y que refleja, que enseña, parece chistosa, enseña que nuestros legisladores son ignorantes, que no saben el trabajo que están haciendo, que no lo dimensionan, que se ha perdido la calidad de la representación en el Congreso, que no estudian, que no van a los antecedentes, y tal vez peor, que no tienen ni asesores efectivos, ni alguien que advierta que han cometido un soberano disparate.
Ahora bien, si no es así, y si quisieran permanecer con ese nombre, pues debieron aprobar una ley antes o incluir dentro de esta ley la derogación de la ley anterior que le da el nombre de Luis Krauss.
Ahora, en buena medida, la lógica lo que indica es que no se trate de desvestir un santo para vestir a otro. Si Luis Krauss tiene los méritos, esa avenida debe seguir llevando su nombre. Y para honrar a Salvador Jorge Blanco, hay muchísimas otras vías importantes en Santiago realizadas y en proyectos que no tienen nombre y que podrían ser nombradas en honor a Salvador Jorge Blanco.
De manera que esto da risa, esto incomoda, y esto revela la naturaleza, la cachaza, el tipo de diputados que tenemos actualmente en nuestro Congreso. Por eso es que nos avergonzamos de esos disparates y de no estar en aspectos fundamentales que requieren y que tienen que ver con la función exclusiva de los senadores y diputados. Gracias. Hasta luego.