Ejercicio de "afirmación de valores" mejora comunicación médico-paciente

Un ejercicio corto en la sala de espera del médico para alentar a los afroamericanos a manifestar sus valores personales mejora la comunicación médico-paciente, señala un estudio.

Sin embargo, en esos participantes no aumentó la confianza en el médico o la satisfacción con la atención frente a los que no habían realizado el ejercicio de “afirmación de valores”.

Estudios previos habían demostrado que médicos y pacientes interactúan distinto cuando son de etnias diferentes. Podría ser en parte por prejuicios médicos inconscientes.

“Esas cuestiones actúan de manera sutil en la forma en que se atiende a un paciente”, dijo el doctor Edward Havranek, autor principal del estudio e investigador del Centro Médico de Denver.

Otra teoría es que las minorías temen ser juzgadas según los estereotipos y el estrés de ese temor inhibe la comunicación con el médico, independientemente de la actitud del profesional.

“Si los pacientes negros creen que el médico los atenderá según un estereotipo étnico, no actuarían con todo su potencial durante la consulta”, dijo el doctor Howard Gordon, del Centro Médico de Veteranos Jesse Brown y University of Illinois, Chicago. “Se inhibirían; no harían preguntas durante la consulta”.

El estudio de Havranek incluyó a 99 pacientes afroamericanos hipertensos que concurrían a la consulta con su médico de atención primaria, que era de otra etnia. Una hora antes, la mitad respondió un cuestionario sobre valores personales y en qué situaciones eran importantes.

Las grabaciones de las consultas revelaron que después de responder esas preguntas, los pacientes solicitaban, y recibían, más información sobre su enfermedad. La conversación con el médico tendía a ser más positiva y amistosa.

Pero en ese grupo no hubo diferencia en la cantidad de veces que los médicos seguían dominando la conversación ni en el cambio de opiniones sobre el tratamiento o la calidad del estilo de vida.

En una encuesta posterior a la consulta, los pacientes no manifestaron diferencias en el nivel percibido de estrés, satisfacción o confianza, versus el grupo que no había respondido sobre sus valores personales.

“Claramente, no fue un acierto. No tuvo los efectos que esperábamos”, admitió Havranek.

El equipo consideró posible que el efecto positivo de la intervención en la interacción médico-paciente aumente la adherencia al tratamiento antihipertensivo. Pero los autores no evaluaron ese efecto en el estudio publicado en Archives of Internal Medicine.

Fuente: NLM