Los aranceles aprobados por México a la importación de diversos productos procedentes de China y de países con los que no mantiene tratado de libre comercio entraron en vigor este jueves, tras su aprobación en el Congreso a finales de diciembre.
La medida llega al cierre de un 2025 marcado por las tensiones comerciales impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump, quien ha advertido a México sobre posibles sanciones arancelarias tras su regreso a la Casa Blanca.
Analistas consideran que esta decisión del gobierno mexicano representa un alineamiento estratégico con Washington de cara a la próxima revisión del tratado comercial T-MEC, que también integra Canadá.
Los nuevos gravámenes afectan a sectores como calzado, automotriz, textil y juguetes, rubros donde las importaciones chinas tienen un peso significativo. Solo en 2024, México importó 2.163 millones de dólares en calzado, de los cuales el 41,5 % provenía de China. Para este sector, los aranceles quedaron fijados entre 25 % y 35 %, dependiendo del tipo de mercancía.
En el caso de los juguetes —cuyas importaciones alcanzaron los 3.281 millones de dólares en 2024— se impuso un impuesto del 30 %. De ese total, el 61,5 % tuvo origen chino, según datos del Instituto Nacional de Estadística (Inegi).
La Secretaría de Economía defendió la decisión señalando que busca “salvaguardar cerca de 350.000 empleos” y contribuir a la “reindustrialización del país”. Sin embargo, China reaccionó criticando la medida. Un portavoz del Ministerio de Comercio expresó que Pekín espera que México “corrija esta práctica errónea de unilateralismo y proteccionismo”.
A pesar de que la medida afecta principalmente a productos chinos, el gobierno mexicano aseguró en un comunicado emitido el 30 de diciembre que los aranceles “no están dirigidos a ningún país en particular”.