La intensificación de los ataques de Irán contra objetivos energéticos y marítimos en el Golfo Pérsico ha provocado una fuerte sacudida en el mercado internacional del crudo, elevando el precio del barril por encima de los 100 dólares y generando preocupación por un posible desabastecimiento global.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió este jueves que la actual guerra en Oriente Medio ha provocado la mayor interrupción del suministro petrolero en la historia del mercado mundial, superando incluso las crisis energéticas de la década de 1970. Según el organismo, el conflicto que ya suma 13 días ha reducido la producción de los Estados del Golfo en al menos 10 millones de barriles diarios.
La escalada también ha afectado la navegación en el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. El tránsito marítimo en la zona permanece prácticamente paralizado debido a amenazas y ataques contra embarcaciones.
En Irak, las autoridades confirmaron un ataque de sabotaje contra dos petroleros, que terminaron incendiados. El hecho dejó un tripulante de la India fallecido y al menos 20 marineros rescatados. Además, un buque cerca de Emiratos Árabes Unidos fue impactado por un “proyectil desconocido”, aunque toda su tripulación resultó ilesa, según una alerta de la agencia marítima del Reino Unido.
Ante el deterioro del panorama energético, el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, alertó que no existen señales de desescalada en las hostilidades. A esto se suma la advertencia de Irán de impedir exportaciones de petróleo desde el Golfo mientras continúen los ataques de Estados Unidos e Israel, iniciados el 28 de febrero.
De forma simultánea, drones provocaron daños en el aeropuerto internacional de Kuwait, se reportaron explosiones en el centro de Dubái y Arabia Saudita informó que interceptó aeronaves no tripuladas dirigidas hacia el campo petrolero de Shaybah.
La nueva ola de ofensivas atribuidas a Teherán incluyó ataques contra infraestructuras energéticas y estratégicas en varios países de la región. En Baréin, imágenes mostraron densas columnas de humo tras un ataque contra tanques de combustible en Muharraq, lo que llevó a las autoridades a pedir a la población permanecer en sus hogares.