La autopista AP-7 en España se ha convertido en el primer laboratorio nacional donde la velocidad máxima ya no será un dato fijo, sino una variable gestionada por inteligencia.
Los límites de velocidad tradicionales de 120 km/h pasan a ser flexibles, ajustándose en tiempo real a las condiciones del entorno. Inteligencia artificial.
El nuevo sistema, ya operativo en un tramo de 150 kilómetros a la altura de El Vendrell (Tarragona), emplea IA para analizar múltiples factores antes de decidir cuál será el límite de velocidad en cada momento.
La tecnología recopila datos sobre el flujo de vehículos, el estado meteorológico, la visibilidad, las incidencias en la vía y la hora del día. Con esta información, el sistema determina si es seguro mantener, elevar o reducir la velocidad máxima permitida.