Estudio asocia la contaminación vehicular con el riesgo de autismo

 Los bebés expuestos a un alto nivel de contaminación ambiental vehicular durante el primer año de vida son más propensos a desarrollar autismo.

Esto, para la autora principal de un nuevo estudio, respalda los hallazgos previos que habían relacionado la proximidad de la vivienda a autopistas con el riesgo de que los niños de esas familias sean autistas.

“No estamos diciendo que la contaminación que produce el tránsito cause autismo, sino que es un factor de riesgo”, dijo Heather Volk, profesora asistente de la Escuela Keck de Medicina de la University of Southern California, en Los Ángeles.

La prevalencia del autismo creció en los últimos años; se estima que afecta a uno de cada 88 niños nacidos en Estados Unidos, lo que se traduce en un 25 por ciento más que en el 2006.

Incluido el estudio de Volk, hay tres investigaciones sobre el autismo en la última edición de Archives of General Psychiatry. “Hace una década, la revista publicaba la misma cantidad de artículos por año”, escribe en un editorial Geraldine Dawson, de University of North Carolina, Chapel Hill.

Los otros dos estudios publicados son sobre las distintas formas de evaluar el cerebro por imágenes para identificar diferencias físicas entre un cerebro autista y un cerebro no autista.

Dawson, que también dirige el área científica de la ONG Autism Speaks, recordó que la cantidad de estudios sobre el autismo comenzó a crecer en el 2000 y que la mayoría era sobre la biología de la enfermedad.

FACTORES AMBIENTALES

Pero el nuevo estudio de Volk es uno de una serie de relevamientos realizados en estos años sobre cómo los factores ambientales estarían asociados con el riesgo de desarrollar autismo.

A diferencia de su último estudio, en el que se había evaluado cuán cerca vivían los niños de las autopistas como indicador de la exposición a la contaminación ambiental, Volk y sus colegas analizaron ahora la calidad del aire alrededor de los hogares de los niños.

El equipo halló que, comparados con 245 niños sanos de California, 279 niños autistas eran casi dos veces más propensos a haber estado expuestos a los niveles más altos de contaminación ambiental durante la gestación y tenían tres veces más riesgo de haber vivido expuestos a ese nivel de contaminación durante el primer año de vida.

En los niños expuestos a la cantidad más alta de “materia particulada” (una mezcla de ácidos, metales, tierra y polvo), se duplicaba el riesgo de desarrollar autismo. Este tipo de contaminación regional la controla la Agencia de Protección Ambiental.

El equipo detectó también una relación similar entre el autismo y el dióxido de nitrógeno, que está presente en los gases de los camiones, los automóviles y otros vehículos.

Existen otras sustancias contaminantes que, según explican los autores, también pueden influir en el desarrollo del cerebro, pero aseguran que eso no prueba que la exposición a la contaminación del aire cause autismo.

El equipo advirtió que podrían existir otras explicaciones de esta relación, como la contaminación de los ambientes del hogar y la exposición al humo de segunda mano.

Fuente: NLM