Los países de Europa reanudaron el viernes la aplicación de la vacuna de AstraZeneca y sus mandatarios intentaban convencer a la población de que es segura, luego de una serie de suspensiones breves que generaron dudas sobre una inoculación crucial para poner fin a la pandemia de coronavirus.
El primer ministro británico Boris Johnson y el primer ministro francés Jean Castex se arremangaron para que se las aplicaran, al igual que otros altos funcionarios de todo el continente donde las campañas de inmunización han hallado tropiezos y varios países están nuevamente en cuarentena en medio de un aumento de las infecciones en muchos lugares.