A pesar de ser un centro de salud creado para prestar servicios a pacientes con cáncer, en el Instituto Oncológico Regional del Cibao (IORC) se habilitó una habitación para realizar cirugías estéticas.
Según el Ministerio Público (MP), el espacio fue habilitado por disposición de Héctor Antonio Lora Cruceta, principal imputado en el caso que involucra una presunta red de corrupción que, de acuerdo a las autoridades, operó en dicho establecimiento y en el Patronato Cibaeño contra el Cáncer, en perjuicio del Estado y de personas afectadas con la enfermedad.
De acuerdo con el expediente acusatorio, Lora Cruceta, quien se desempeñó como director del IORC desde 2018 hasta 2025, dispuso que la habitación número 204 del centro fuera utilizada exclusivamente para pacientes de cirugías estéticas realizadas por los cirujanos plásticos del instituto.
«La referida habitación no se podía utilizar para otra cosa cuando ellos tenían cirugías«, afirmó el órgano acusador.
Indicó que esta decisión afectaba la disponibilidad de camas para pacientes oncológicos que requerían hospitalización, ya que, según la acusación, Lora Cruceta también convirtió habitaciones de ingreso común del centro, cuyo costo era cubierto por seguros médicos, en habitaciones privadas de una sola cama que debían ser pagadas directamente por los pacientes en efectivo.
La disposición habría afectado de manera directa a pacientes del Seguro Nacional de Salud (Senasa), especialmente a los afiliados al régimen subsidiado, quienes debieron asumir personalmente el costo de la habitación.