
Cada vez más personas sin antecedentes psiquiátricos viven agotadas, irritables y en tensión constante. La neurociencia explica por qué y por qué consultar a tiempo puede cambiar la calidad de vida.
En los últimos años, y con mayor fuerza hacia el 2026, la consulta psiquiátrica ha comenzado a llenarse de adultos que nunca habían requerido atención en salud mental. Trabajan, cumplen con sus responsabilidades familiares y mantienen una vida aparentemente estable, pero viven cansados, en alerta constante, con dificultad para desconectarse y con una sensación permanente de amenaza. Esta condición, cada vez más frecuente, tiene nombre: hipervigilancia emocional.
La hipervigilancia emocional ocurre cuando el sistema nervioso permanece activado de manera sostenida, aun cuando no existe un peligro real. El cerebro entra en un estado de defensa continua, como si estuviera obligado a anticipar constantemente problemas, errores o conflictos.
Estudios recientes en neurociencia del estrés señalan que la exposición prolongada a exigencias laborales, presión social, incertidumbre económica y sobrecarga emocional activa de forma persistente el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, elevando los niveles de cortisol y alterando funciones clave como el sueño, la memoria y la regulación emocional (McEwen & Akil, Nature Medicine, 2023).
Adultos productivos, pero emocionalmente agotados
Uno de los aspectos más relevantes de esta condición es que no afecta exclusivamente a personas con diagnósticos psiquiátricos previos. Al contrario, se presenta con frecuencia en adultos funcionales, profesionales, padres de familia y líderes que han normalizado vivir bajo presión.
Investigaciones publicadas en The Lancet Psychiatry (2024) y JAMA Psychiatry (2025) confirman que el estrés crónico no tratado produce cambios funcionales en áreas cerebrales como la amígdala y la corteza prefrontal, responsables de la respuesta emocional y la toma de decisiones. Esto explica síntomas como irritabilidad constante, hipersensibilidad emocional, dificultad para concentrarse y agotamiento persistente, incluso después del descanso.
Impacto en el trabajo y la familia
Desde una perspectiva de salud laboral, la hipervigilancia emocional tiene consecuencias directas en el desempeño profesional. La Organización Mundial de la Salud advirtió en su informe de 2024 que el estrés sostenido reduce la productividad, aumenta los errores y deteriora el clima organizacional.
En el ámbito familiar, este estado se traduce en menor tolerancia, conflictos frecuentes y desconexión emocional. Los hijos y la pareja suelen percibir a un adulto presente físicamente, pero emocionalmente ausente o permanentemente irritable.
La neurociencia ha demostrado que el cerebro se beneficia cuando se establecen metas claras, realistas y sostenibles. Estudios de la American Psychological Association (2024) confirman que los objetivos alcanzables reducen la activación del estrés y fortalecen los circuitos cerebrales de motivación y recompensa.
En el entorno laboral, esto implica aprender a poner límites, priorizar tareas, respetar los tiempos de descanso y comprender que el rendimiento sostenido solo es posible cuando existe equilibrio emocional.
Acudir a un psiquiatra no significa estar “loco”. Significa cuidar el órgano más complejo del cuerpo humano: el cerebro. El psiquiatra evalúa no solo los síntomas emocionales, sino también los procesos neurobiológicos, médicos y cognitivos que pueden estar sosteniendo el malestar.
La consulta oportuna permite prevenir trastornos mayores, mejorar la calidad de vida, fortalecer la dinámica familiar y optimizar el desempeño laboral.

Un llamado a la conciencia en 2026
La salud mental debe ocupar un lugar prioritario entre los propósitos del nuevo año. No puede seguir siendo postergada hasta que el cuerpo o las emociones colapsen.
En Santo Domingo, contar con un psiquiatra con experiencia en neuropsicología clínica, rehabilitación neurocognitiva y alta gerencia permite a las familias dominicanas, así como a los turistas que nos visitan, acceder a un tratamiento integral y especializado en los momentos más cruciales.
Cuidar la salud mental no es un lujo.
Es una necesidad, es la base de una vida laboral, familiar y personal más sana.