Al menos cuatro navíos fueron atacados este miércoles en la zona del Estrecho de Ormuz, que se ha convertido en un desafío estratégico en la guerra de Oriente Medio, pues su parálisis podría perturbar fuertemente la economía mundial.
En respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel, Irán continúa con sus represalias a gran escala contra infraestructuras petroleras del Golfo, lo que obliga a la comunidad internacional a buscar soluciones de emergencia con las que evitar una escasez de hidrocarburos.
Un buque portacontenedores y dos cargueros fueron alcanzados por «proyectiles desconocidos», indicó la agencia marítima británica UKMTO, que precisó que ha constatado 14 incidentes contra barcos desde que empezó el conflicto, el 28 de febrero.
También fue atacado un granelero con bandera de Tailandia «mientras transitaba por el estrecho de Ormuz«, indicó este miércoles la Marina de ese país, que precisó que los 20 tripulantes que iban a bordo fueron rescatados.
El martes, el ejército estadounidense anunció que había destruido 16 barcos minadores iraníes «cerca del estrecho de Ormuz«. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) se está planteando recurrir a las reservas estratégicas de crudo –una medida extraordinaria–, según el Wall Street Journal.
Por su parte, los dirigentes del G7 tienen previsto reunirse por videoconferencia este miércoles para «tratar seguramente» el tema de las reservas energéticas, según el ministro francés de Economía, Roland Lescure.
Los ataques iraníes en el Golfo se sintieron en varios puntos de la región, con explosiones en la capital catarí, Doha, y cuatro personas heridas por la caída de drones cerca del aeropuerto de Dubái, informaron las autoridades de Emiratos Árabes Unidos.
Arabia Saudita, en tanto, declaró que había derribado drones que se dirigían al campo petrolero de Shaybah, y también misiles que apuntaban contra una base aérea que alberga militares estadounidenses.
Pero en las últimas horas, la atención la acapara sobre todo el estrecho de Ormuz, una vía de tránsito crucial por donde pasa un 20% del petróleo y del gas natural licuado que se consumen en todo el mundo, y que actualmente está controlada de facto por Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó a Irán con «consecuencias militares (…) de un nivel nunca antes visto» si coloca minas en el estrecho. Su gobierno ha mencionado la hipótesis de escoltar a los barcos que pasen por allí.
Sin embargo, algunos especialistas apuntaron que quizá no compense económicamente seguir utilizando esa vía en este contexto.
«Los riesgos para la seguridad podrían hacer que un solo paso por el estrecho sea más caro que el margen de beneficios de la propia carga de petróleo que lleve el buque, destacó el Soufan Center, radicado en Nueva York y especializado en temas de seguridad.»
Fuente: AFP