La menopausia masculina


Pierden deseo sexual, pero no saben exactamente por qué. Esta es una de las primeras señales de la andropausia, una etapa de cambios hormonales en el hombre de la cual ellos poco hablan. Sin embargo, conocer acerca de ella, las transformaciones que provoca y las alternativas disponibles para lidiar con los síntomas pueden hacer una gran diferencia en el bienestar físico y emocional de quienes la enfrentan.
A diferencia de la mujer, las fluctuaciones hormonales en ellos ocurren paulatinamente. A partir de los 30 años, comienzan a perder un 10% de testosterona por década. Esta hormona es la principal responsable del desarrollo de las características masculinas. Es necesaria para mantener la libido, más no tiene que ver con la erección como erróneamente algunos creen.
Alrededor de los 48 años -puede ser un poco antes o un poco después- muchos hombres notan alteraciones relacionadas con una baja en esta hormona, pero rara vez lo asocian con ella. Médicos entrevistados coinciden en que la mayoría de los hombres que les visitan jamás pronuncia el término andropausia, no saben lo que es ni consultan al respecto.
Usualmente, llegan a la consulta preocupados por situaciones relacionadas con su sexualidad que no han podido resolver. Han perdido interés en las relaciones sexuales, enfrentan problemas para lograr o mantener la erección y se sienten desanimados o sin energía.
Es entonces cuando los doctores comienzan a hacer preguntas y ordenan estudios médicos conducentes a identificar a qué se debe el problema. En muchos casos, la culpable es la andropausia.
Un nivel de testosterona menor de 350 nanogramos por decimilitro es un fuerte indicador de que el paciente se encuentra en la mencionada etapa. Entre otras señales comunes, además de la reducción en libido y la vitalidad, se encuentran los molestos cambios en la temperatura del cuerpo que sufren las mujeres durante la menopausia. Eso que llaman sofocones.
“El paciente puede sentirse hasta cierto punto deprimido, la rigidez de su erección disminuye y la grasa abdominal aumenta”, explica el urólogo Ricardo Saadé, al mencionar otras características de este momento en la vida del hombre.
La intensidad y presencia de estas manifestaciones físicas y emocionales se expresa diferente en cada cual sin que se conozca exactamente el porqué. Incluso, es posible que algunos tengan niveles bajos de la hormona y presenten ninguno o pocos síntomas, y viceversa.
 
No es una enfermedad
Debido a que el descenso de testosterona es gradual y no abrupto como en la mujer, la andropausia aún no es acuñado como un término médico por la Organización Mundial de la Salud. De hecho, el doctor Saadé menciona que ha sido durante los últimos cinco años que el tema está siendo más intensamente discutido en los congresos médicos.
La andropausia no debe confundirse con una condición médica llamada hipogonadismo, caracterizada por un deterioro en la glándula que produce testosterona y que provoca síntomas similares a la andropausia.
“El hipogonadismo es una condición médica. La andropausia es más bien un estado”, aclara, por su parte, el urólogo Rafael Bouet Blasini.
 
Algunos Tratamientos
La alternativa para minimizar los efectos de la andropausia es la terapia de reemplazo de testosterona. Existen diferentes vías de hacerla llegar al sistema. La más novedosa es el implante por debajo de la piel en las caderas. Se trata un procedimiento ambulatorio de corta duración.
El doctor Saadé, quien realiza los implantes en su oficina, señala que a través de estos los niveles de testosterona se mantienen más estables en comparación a cuando la hormona se administra de forma inyectable o tópica. Además, a diferencia de la versión inyectable, no es necesario renovar la dosis cada 10 o 14 días. En el caso de las pastillas, existe el riesgo de que la dosis pueda afectar el funcionamiento del hígado.
Otras alternativas para reemplazar testosterona están disponibles en forma de ‘gel’ o parchos que se aplica similar a un desodorante. El paciente los utiliza en diferentes cantidades, según la recomendación del médico a partir de la necesidad del paciente.
 
con cuidado
Antes de comenzar cualquier tipo de tratamiento con hormonas es vital la evaluación médica pues la testosterona puede ser “gasolina al fuego” para algunos cánceres, advierte el doctor Saadé.
Para pacientes con algunas condiciones en la próstata el reemplazo de testosterona puede ser contraindicado.
También deben tener precaución los pacientes de enfermedades del hígado, riñones o corazón.
El doctor Bouet señala que una vez ordena el tratamiento monitorea a los pacientes a diferentes intervalos para descartar cualquier efecto nocivo. Recalca que es necesario que ellos se hagan responsables de asistir a estas citas. Además, deben estar pendientes de cualquier síntoma y notificarlo a su médico. Podría ser necesario ajustar la dosis de testosterona.
Con estas precauciones en mente, la mayoría de los hombres sí son candidatos a la terapia y al comenzarla notan cambios favorables.
“Se sienten más activos y más fuertes”, apunta Saadé.
Extraído : Nuevo Dia/ Puerto Rico
 

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