BioNTech, la empresa alemana que se asoció con Pfizer para fabricar la primera vacuna contra el COVID-19 aprobada, acelerará este mes las pruebas para determinar si una forma modificada de su inoculación puede proteger mejor contra la variante Delta, mucho más contagiosa.
El ensayo clínico, cuyos resultados se anticipan para el cuarto trimestre, también examinará si resulta eficaz una combinación de inyecciones que incluya una vacuna diseñada para la variante Delta y otra para la cepa original del virus descubierto por primera vez en Wuhan.
“Si se tiene la secuencia, en principio, podemos hacer la vacuna en menos de cuatro semanas”, dijo Uğur Şahin, director ejecutivo de BioNTech y también cofundador de la empresa. Indico que con todas las pruebas que se requieren, les lleva menos de 100 días enviar realmente la vacuna”.
No obstante, por el momento BioNTech cree que no será necesario modificar la vacuna para apuntar a la variante Delta, ya que una tercera dosis de refuerzo es suficiente para aumentar “fuertemente” la protección contra esta cepa. Por razones prácticas, si es eficaz, es un proceso más fácil que hacer una vacuna completamente nueva.
Eso no quiere decir que las variantes futuras no cambiarán esta postura: el lunes, Şahin dijo que era “muy posible que en los próximos seis a 12 meses, surjan más variantes que requieran la adaptación de la vacuna”.
Por eso, BioNTech está probando versiones de la vacuna para todas las cepas, incluidas alfa, beta, gamma, delta, épsilon, lamda y theta.