Seyed Mojtabá Jameneí, el segundo hijo del ayatolá Alí Jameneí, quien fue asesinado en el primer día de los masivos bombardeos de Washington y Tel Aviv contra Teherán, ha sido elegido como su sucesor, convirtiéndose en el nuevo líder supremo del país.
Jameneí, de 56 años, tendrá la última palabra en todos los asuntos de Estado y también desempeñará las funciones del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas iraníes y de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria, a la que su padre otorgó más poder durante su mandato de casi 37 años.
El proceso de sucesión empezó a perfilarse la mañana siguiente a la muerte de Jameneí. Tal y como establece la Constitución iraní, la República Islámica formó el domingo un consejo para asumir las funciones de liderazgo y gobernar el país.
El consejo está integrado por el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial del país, Gholamhossein Mohseni Ejei, y un miembro del Consejo de Guardianes elegido por el Consejo de Discernimiento de Irán, que asesora al líder supremo y dirime disputas con el Parlamento.
Mientras el consejo se encargó de gobernar el país de manera interina, la tarea de elegir a un nuevo líder supremo lo antes posible recayó en la Asamblea de Expertos, un panel de 88 miembros compuesto íntegramente por clérigos chiíes que son elegidos por voto popular cada ocho años y cuyas candidaturas son aprobadas por el Consejo de Guardianes, el órgano constitucional de supervisión de Irán.