Durante el acto de investidura el presidente de Brasil, Lula da Silva, revocó varias normas que facilitaban el acceso a las armas durante la administración de Jair Bolsonaro, que implican frenar procesos de privatizaciones y restablecer medidas de combate a la deforestación en la Amazonía.
En su primer día de trabajo, el mandatario izquierdista empezó a cumplir algunas de sus principales promesas electorales, tras derrotar al ultraderechista Bolsonaro, como suspender por los próximos 60 días la concesión de nuevas licencias para armas y firmó una serie de decretos que intentan fortalecer la protección de la Amazonía.
El nuevo presidente firmó una resolución para mantener el programa de ayudas sociales Bolsa Familia en 600 reales -unos 113 dólares- y firmó un reajuste del salario mínimo con incremento de 1.212 reales para 1.320 -249 dólares-, decisión que todavía no había sido publicada el lunes.
Lula revocó los procesos de privatización de ocho estatales, entre ellas Petrobras.