Durante su evaluación como aspirante a la Cámara de Cuentas, el abogado Mario Arturo Fernández, propuso una auditoría al propio órgano auditos mediante una firma internacional para determinar y luego dar a conocer por cuáles razones se han retenido informes sobre evaluaciones en las diversas instituciones públicas.
Fernández consideró así mismo la implementación del principio de ingratitud para que los funcionarios sean leales a la sociedad y se mostró de acuerdo con la descentralización del órgano para la instalación de oficinas y diversos lugares del país.