1.400.000 cerdos censados en la República Dominicana fueron afectados por la enfermedad fiebre porcina africana en febrero-marzo de 1978 y rápidamente se extendió por todo el país. Para la erradicación de la enfermedad se eliminaron todos los focos y se realizó la despoblación total de cerdos en 1980 con la cooperación de la F.A.O. y la Agencia de Desarrollo Internacional.
Para realizar la repoblación fueron introducidos a partir de julio de 1980 cerdos centinelas o « pilotos » para detectar virus residual en las regiones del Este, Central, Nordeste y Norte-central. Quedando pendientes de este programa el Norte y la frontera con Haití.
En la República Dominicana, la enfermedad apareció posiblemente en febrero de 1979 y no fue identificada hasta 5 meses después, en julio de 1979. Más tarde En 1981, hasta septiembre, ningún caso de enfermedad clínica había sido registrado y todos los análisis serológicos de los cerdos introducidos habían sido negativos hasta este 2021.
La entrada del virus en un país tiene lugar con la introducción de productos del cerdo o cerdos vivos procedentes de países infectados, La contaminación de los vehículos durante el transporte de cerdos enfermos, así como la dispersión del virus por otros diversos vectores como el hombre, roedores, aves, insectos, etc.
Las normas recomendadas para el control, actualizadas en 1961 y vigentes en los últimos veinte años, establecen que se debe hacer :
— Declaración obligatoria de la enfermedad, ya sea con manifestaciones clínicas o simplemente sospechosas.
— Secuestro e inmovilización de los animales de la explotación afectada y de las vecinas.
— Toma de muestras y envío al laboratorio oficial para el diagnóstico.
— Sacrificio obligatorio de todos los cerdos presentes en la granja afectada por la P.P.A. (enfermos, sospechosos y sanos).
— Destrucción de cadáveres y productos contaminados, desinfección, desinsectación y desratización.
— Control del movimiento de los cerdos en las zonas con focos. Prohibición de salida de cerdos de la zona infectada.
— 101 5 — — Desinfección de transportes. — Prohibición de ferias y mercados en función de la localización de los focos.
— Prohibición de la utilización de residuos de la alimentación humana y restos de mataderos no cocidos, para la alimentación del cerdo.
— Repoblación de las granjas afectadas condicionada a la introducción de un pequeño grupo de cerdos « piloto » para rastrear el virus antes de la repoblación total.
— Prohibición de tener granjas porcinas anejas a restaurantes, comedores colectivos, mataderos, industrias de la carne, centros de aprovechamiento de cadáveres, etc.
— Lucha contra las garrapatas y otros vectores en las áreas de explotación extensiva.
— Vacunación contra la peste porcina clásica. Identificación de los animales.
— Organización de un servicio de vigilancia sobre el terreno con personal especializado y de un servicio de diagnóstico de laboratorio dotado de equipo de material y personal especializado en el diagnóstico diferencial de las pestes del cerdo.
La demora del diagnóstico de la P.P.A. a su entrada en un país libre de la enfermedad ha sido repetidamente la causa principal de que la difusión alcanzase proporciones importantes de difícil erradicación y pérdidas económicas elevadas.