En Baitoa, el traslado de sacerdotes es a juicio de un grupo de manifestantes una política repetitiva. En medio del rumor por supuesta injerencia e intereses, La iglesia católica vuelve a ser nido de dudas luego del repentino traslado de un sacerdote, reconocido por sus fuertes pronunciamientos de protección ambiental, mientras libraba una lucha contra la explotación de una mina en la zona.
Para un nutrido grupo de ciudadanos y feligreses en Baitoa, los sacerdotes que asumen una postura de defensa del medio ambiente y truenan en contra de los intereses del empresariado van de paso, y sin explicaciones por arte de la autoridad católica los mismos son removidos de la parroquia y trasladados a comunidades distantes.
El concientizar al pueblo sobre sus derechos y el cuidado del medio ambiente frente a la supuesta explotación de la mina de Los Melaos ubicada en esa localidad» fue la razón por la que el padre Rainer Rafael Vásquez ya no pertenece a la parroquia San Ramón Nonato. La hipótesis se volvió consiga mientras residente reclamaban al arzobispado el retorno de un sacerdote.
La denuncia de que Iglesia Católica trasladó de su comunidad al sacerdote Rainer Rafael Vásquez por presiones de empresarios y del gobierno central, alegadamente por su lucha a favor de la preservación del medioambiente se repitió como rosario, por las calles del municipio.
La vicealcaldesa en Baitoa, María Jiménez, señalo que los sacerdotes asignados a la referida parroquia que se atreven a hablar sobre justicia social son trasladados de sus puestos y sustituidos de inmediato.
Con solo siete meses en la comunidad de Baitoa, El padre Rainier enfrento según sus propias palabras una empresa cementera, quienes supuestamente explotan Los Melaos.
Rainer denunciaba constantemente los daños ecológicos que alega ocasiona una empresa cementera en esa demarcación con la tala de árboles para desarrollar sus actividades, una lucha que encabezo consciente de que afectaba intereses empresariales en Baitoa.
En la misa del pasado domingo, el sacerdote se despidió de la comunidad denunciando que el crimen ecológico se hace con la supuesta autorización del Gobierno dominicano y la colaboración de algunas autoridades eclesiásticas.
El pasado día tres de este mes julio, durante una carta de despedida, el sacerdote aprovechó para calificar como un crimen ecológico lo ocurre en la loma Los Melaos del municipio de Baitoa.
El hoy trasladado sacerdote dejo claro que sin importar el lugar donde se le envíe hay tres cosas que a su juicio son invariables.
En la carta de puño y letra el sacerdote hace mención de un obsequio por parte de la empresa Cementos Cibao poco tiempo de yo llegar a esta Parroquia y del que reniega sin especificar de qué se trata.