PASANDO INVENTARIO…

Siempre que llega el final de cada año escucho a mis amigas afanar con “hay que limpiar el closet” “pintar la casa” “hacer una lista infinita de resoluciones” especialmente esta ultima. En fin, darle paso a un año con nuevas expectativas, metas, aventuras y sensaciones. Para mí, siempre ha sido una oportunidad de comenzar desde cero, lanzarme a lo inédito, aunque eso implica cerrar círculos dejando atrás momentos o personas. No podemos estar en el presente añorando el pasado. 
Normalmente hacía una lista de resoluciones donde si acaso la mitad las cumplía, esta vez quise hacer las cosas diferentes, no escondí las doce uvas para comérmelas mientras pedía mis deseos, tampoco lleve a cabo los rituales que por tradiciones solía hacer. No es que los años anteriores fueran malos, al contrario, por ellos me he convertido en la mujer de hoy, cada experiencia me hizo más valiente, fuerte e inteligente. Simplemente ya no deseaba plasmar en un papel mi futuro para este nuevo año, sino dejar que las cosas fluyeran solas, no vivir una vida planeada, sino libre, dándome paso a descubrir lo incierto. 
Esa noche antes de que sonara el cañonazo que daba paso al tan esperado 2013, me paré frente al espejo a recordar tantas vivencias, alegrías, lágrimas, las personas que vienen y otras que van, las que dejan grandes huellas y las que no causan ningún efecto, lo cierto es que cada acción o suceso tiene su propósito. Pasar inventario es prácticamente resumir toda una vida en momentos importantes. No quería cuestionarme más, en los caminos de la vida había visto muchas cosas, había tropezado y levantado, reído y a la vez llorado, pero seguía siendo la misma y me encontraba ahí más viva que nunca, agradecida siempre y muy feliz lista para recibir un nuevo año.
Les dejo que va a sonar el cañonazo y este viejo año aún no tiene sus maletas preparadas…

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