
El polvo del Sahara es básicamente polvo mineral que viaja desde el desierto de África hasta América, Europa y Asia. Se transporta gracias a las corrientes de vientos, dentro de la denominada Capa de Aire Sahariana. Este polvo atmosférico contiene elementos como: Cuarzo, fósforo, hierro, entre muchos otros, y los meses donde más se siente este fenómeno en el Caribe son junio, julio y agosto. Aunque puede provocar alergias y padecimientos respiratorios, sirve como un fertilizante natural para los suelos y plantas, además aporta nutrientes a los océanos y dificulta la intensificación de ciclones tropicales.
Las masas de polvo sahariano salen desde África en promedio cada 3 a 5 días, en la denominada Capa de Aire Sahariana, (SAL) por sus siglas en inglés, una masa de aire muy seco y polvoriento que se forma sobre el desierto del Sahara a finales de la primavera, verano y principios del otoño, moviendo alrededor de 800 millones de toneladas de polvo anualmente, de los cuales, cerca de 182 millones se esparcen por el Atlántico. Un fenómeno de grandes dimensiones en la era moderna fue el acontecido en junio de 2020, cuando una nube de polvo gigante apodada “Godzilla” cubrió miles de kilómetros, convirtiéndose en el evento más intenso en las últimas dos décadas.
Los brotes de polvo de la capa de aire sahariana suelen ocupar una capa atmosférica de entre 3 y 4 kilómetros de espesor, con su base a aproximadamente 1,6 kilómetros de altura. Las nubes de polvo pueden tener tamaños gigantescos, (a veces tan extensas como los 48 estados continentales de Estados Unidos). Pueden alcanzar alturas de hasta 18.000 y 20.000 pies en algunos casos, y su tiempo de viaje desde el Desierto del Sahara hasta la parte oriental del Caribe tiende a ser en promedio de unos 3 a 5 días, pudiendo llegar también hasta Centroamérica, Golfo de México y Estados Unidos entre 7 y 10 días.
La presencia de grandes cantidades de polvo en la tropósfera (la capa más baja de la atmósfera) suele inhibir la formación de ciclones tropicales, esto es debido a que las partículas de polvo fomentan el aire seco, el cual genera estabilidad atmosférica. Otra característica de la Capa de Aire Sahariana es que muchas veces se mezcla con el Chorro Africano del Este (una corriente de vientos de entre 40 km/h a 88 km/h), que por lo general se sitúa entre 3 y 4 km de altura y produce un cambio brusco de dirección y fuerza del viento a diferentes altitudes (viento cortante) afectando la estructura vertical de los sistemas ciclónicos.
Muestras de polvo sahariano recolectadas y analizadas en 2005 revelaron la presencia de un 64% de silicatos, 14% de sulfatos, 9 % de material carbonoso, 6 % de cuarzo, 5 % de partículas con alto contenido de calcio, 1% de hollín y 1% de hematita (partículas ricas en hierro). También se identificaron 17 elementos diferentes dentro de las partículas, sobresaliendo la presencia de sodio, manganeso, aluminio, silicio, hierro, cobalto, cobre, potasio y calcio. Hay que destacar también que existen bacterias y hongos capaces de transportarse a larga distancia en las partículas saharianas.
La peligrosidad de las partículas de polvo para los humanos depende de su tamaño. El particulado denominado (PM10) mide 10 micras o menos y puede quedar atrapado en la nariz o garganta; luego están las partículas llamadas (PM2.5), que son aún más finas, de 2.5 micras o menos y resultan muy peligrosas porque tienen capacidad de penetrar a los pulmones y pasar a la sangre, pudiendo afectar el corazón y el cerebro. Por último, las (PM0.1) son tan diminutas que pueden colarse por el nervio de la nariz y llegar directo al cerebro.
Elaborado por Oliver Roosevelt: Comunicador especializado en meteorología y sismología
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