18 Junio 2026

¿Por qué los sismos leves no previenen los terremotos mayores?

Teleuniverso

Por: Oliver Roosevelt Sánchez Guillén

Es muy común escuchar en medios de comunicación y conversaciones cotidianas que los temblores pequeños son beneficiosos porque liberan energía gradualmente, evitando así un terremoto mayor. Sin embargo, la sismología ha demostrado que esta creencia es un mito sin fundamento científico. Los sismos menores no previenen un evento de gran magnitud; de hecho, en ocasiones pueden actuar como sismos premonitores, sirviendo como la antesala de un movimiento telúrico mucho más fuerte.

El error principal de este mito radica en que la energía sísmica no aumenta de forma lineal, sino exponencial. Cada vez que la magnitud de un sismo sube un número entero, la energía liberada se multiplica aproximadamente por 32. Esto significa que un temblor de magnitud 5 es 32 veces más potente que uno de magnitud 4. La diferencia se vuelve abismal en los rangos más altos: un sismo de magnitud 7 libera más de 32.000 veces la energía de uno de magnitud 4, y un terremoto de magnitud 8 es más de un millón de veces más poderoso que ese mismo temblor base.

Esta escala exponencial demuestra que es matemáticamente imposible que los sismos pequeños «limpien» o descarguen la energía de una zona. Para liberar la energía de un solo terremoto de magnitud 8 y evitar que suceda, tendrían que ocurrir más de un millón de temblores de magnitud 4 en el mismo punto exacto. Esta frecuencia de eventos menores es algo que simplemente no ocurre en la naturaleza, por lo que la actividad sísmica baja no reduce el peligro.

Además, la energía tectónica no se acumula de forma generalizada en una región entera, sino de manera individual en cada falla geológica. Si en una zona existen tres fallas activas y una de ellas genera un fuerte sismo de magnitud 7.5, esa estructura específica habrá liberado su tensión, pero las dos fallas vecinas mantendrán su potencial destructivo intacto. Por lo tanto, el riesgo de un gran terremoto en la región persiste a través de las fallas que aún no se han fracturado.

Finalmente, la diferencia en el impacto físico sobre la propia falla es enorme. Mientras que un temblor de magnitud 4 suele fracturar aproximadamente un kilómetro de la falla, los grandes terremotos de magnitud 8 pueden romper cientos de kilómetros. Si una falla posee 1.000 km de longitud, la ocurrencia de sismos pequeños solo quiebra zonas aisladas y diminutas, dejando la mayor parte de la estructura bajo la misma tensión acumulada y lista para generar un evento mayor.

El autor de este artículo es divulgador científico, articulista y comunicador especializado en meteorología y sismología. Residente en Santiago de los Caballeros.

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