"Señor Cardenal ¿Qué paso con usted? ¿Por qué cambio? Usted era diferente"

La ciudadana Johanny Sánchez de Fernández, devota católica, envía un mensaje al arzobipo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, con motivo de la situación que vive la República Dominicana y el papel que juega el prelado como un líder importante de la Iglesia Católica.

La señora Sánchez de Fernández le pide al Cardenal que se convierta en un factor de cambio social para su pueblo. A continuación el texto:

Señor Cardenal, necesitamos su orientación

Entre todas las preguntas que me hago a diario, la más mortificante, la que más me intranquiliza, la que más me duele es:

¿Será posible Señor Cardenal, con el debido respeto que merece su alta investidura, que en este momento por el que atravesamos los dominicanos no levante su voz? ¿No nos envíe un mensaje de apoyo enérgico, esperanzador?

Me preocupa su forma de expresarse, sus apariciones en público, su postura. Fui educada en un colegio católico y mi familia me inculcó los principios y valores puros; me enseñaron a amar al Señor por sobre todas las cosas; una línea recta a seguir y el significado de la verdad y de la justicia. También nos comprometidos a defender nuestra religión y a defenderle a usted señor Cardenal como alto dignatario de nuestra iglesia ¿Qué paso con usted? ¿Por qué cambio? Usted era diferente.

Estimule señor Cardenal a nuestro pueblo, dénos la fortaleza que necesitamos para seguir luchando en pro de la verdad y de la paz.

Reconozca en el hombre que exige lo que es justo, que es un hombre capaz que merece respeto y que merece ser escuchado en sus reclamos.

Usted debería convertirse en destacado factor para que haya un cambio social en nuestro pueblo que está sufriendo toda clase de penurias y que ahora está en la espera de su destino, orando y pidiendo a Dios, porque estas autoridades culpables de este gran déficit fiscal enmienden su decisión.

Reconozca en el hombre que exige lo que es justo, que es un hombre capaz que merece respeto y que merece ser escuchado en sus reclamos

Usted debería  de saber que ese cambio del que hablo es una necesidad humana que no puede esperar más, que necesita de reivindicaciones de todo tipo. Trate señor Cardenal que su influencia brille por mucho tiempo en la historia de nuestro país. Luche sin apasionamiento, con tenacidad, con fuerza, por lo que es justo y se irá tranquilo. Haga un gesto, un solo gesto imperecedero para los que no creen que usted lo hace bien, como digno representante de nuestra iglesia, le juzguen diferente.

Ese gesto, bien podía ser entre otra cosas sus palabra orientadora a fin de que aquellos que quieren amordazar hoy a nuestra gente entiendan que un nuevo camino no es precisamente atropellar ni condenar injustamente a nadie, mucho menos a nuestros jóvenes que tan dignamente marchan por las calles reclamando sus derechos y los de su pueblo.

Con ello nos beneficiaría a todos, convirtiéndose en un destacado factor para ese cambio que tanto necesitamos, sea imparcial su eminencia, no demuestre con sus palabras sus simpatías.

Déjenos su consejo prudente, fortalecedor; no nos mande mensajes con su preferencia, sea el pastor aquí en la tierra que a nombre de nuestro Señor Jesucristo guíe su rebaño con amor y será recordado perennemente en la historia, por nuestro pueblo, con lagrimas y sonrisas eternas de agradecimiento.

Fuente: Acento