Aunque la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó la orden ejecutiva del presidente Donald Trump para restringir la ciudadanía por nacimiento, el mandatario aseguró que seguirá impulsando cambios para lograr ese objetivo.
El tribunal mantuvo la interpretación de la Decimocuarta Enmienda, vigente desde hace más de 150 años, que reconoce como ciudadanos estadounidenses a la mayoría de las personas nacidas en territorio del país, sin importar el estatus migratorio de sus padres, salvo algunas excepciones, como los hijos de diplomáticos.
Tras la decisión, Trump pidió al Congreso, donde los republicanos tienen mayoría, que apruebe una ley que limite ese derecho.
En un voto particular, el juez Brett Kavanaugh, nombrado por Trump en 2018, señaló que el Congreso podría modificar la legislación o crear nuevas excepciones para negar la ciudadanía automática a hijos de personas que se encuentren en Estados Unidos de forma ilegal o con visas temporales. Sin embargo, aclaró que hasta ahora el Congreso no ha aprobado una medida de ese tipo.
Actualmente existen dos proyectos de ley, respaldados por el senador Lindsey Graham y el representante Brian Babin, que buscan que solo obtengan la ciudadanía por nacimiento los hijos de ciudadanos estadounidenses o de residentes permanentes legales.
Graham afirmó que continuará trabajando para eliminar lo que considera un incentivo para la inmigración ilegal y el llamado «turismo de nacimiento».
Aunque los demócratas celebraron la decisión de la Corte Suprema y reiteraron su defensa de la Constitución, también se recordó que en 1993 el entonces senador demócrata Harry Reid presentó una propuesta similar, aunque nunca fue aprobada.
Por su parte, organizaciones defensoras de los inmigrantes sostienen que la decisión de la Corte deja claro que la ciudadanía por nacimiento está protegida por la Constitución y que el Congreso no puede cambiar ese derecho mediante una ley ordinaria.