Mediante un video en las redes sociales, la jefa de gobierno (alcaldesa) de la capital mexicana, Clara Brugada, dijo que había un millón de personas celebrando en las calles e instó a la gente a dejar de aproximarse a la zona céntrica, a fin de mitigar la aglomeración. En vez de ello, sugirió ir a un concierto de una conocida banda de cumbia en el oriente de la ciudad.
“Ya tenemos un millón de vecinos ciudadanos en las calles, festejando”, comentó Brugada, quien vio el partido en un festival de aficionados en la zona de Azcapotzalco, en el noroeste de la ciudad.
“Los invito a que vayan al Palacio de los Deportes, en la gran explanada, en el estacionamiento de manera gratuita, está el grupo Cañaveral, ya no vayamos al Ángel de la Independencia ni al Caballito (la estatua de Carlos IV) ni a la Avenida Reforma, ya está muy saturado”.
En realidad, toda la Ciudad de México estaba desbordada. Bandas improvisadas aparecían en las esquinas, carritos llenos de cohetes —conocidos como “toritos”— se abrían paso apenas por las calles abarrotadas de gente que no podía moverse.
La victoria fue la primera de México en un duelo mundialista de eliminación directa desde 1986, cuando el país albergó también el torneo.
“Esto es muy emocionante”, dijo Denisse Ildefonso, una cocinera de 20 años, quien se describió como “muy aficionada” al fútbol, mientras saltaba gritando “¡Sí se pudo, sí se pudo!” entre las luces verdes, blancas y rojas.
Ildefonso abriga la esperanza de que México sea monarca de este Mundial.
Familias, grupos de amigos y miles de jóvenes estallaron en gritos mientras unos aficionados se organizaban para lanzar a otros por los aires entre los vítores de la multitud.
“Me siento muy orgulloso de ser mexicano”, gritó Erick Rubio, un universitario de 22 años que había gritado hasta quedarse afónico cuando Julián Quiñones anotó el primer gol.
Con la poca voz que le quedaba, Rubio entonaba el “Cielito Lindo”.
La escena se repetía por decenas de barrios, bares y hasta estacionamientos reconvertidos en festivales futboleros en honor de una selección que sigue invicta y que provoca una nueva fiesta para toda la noche.
Fuente: AP