La vicepresidenta de la República, Raquel Peña junto al ministro de Turismo, David Collado, al director ejecutivo de la Autoridad Portuaria, Jean Luis Rodríguez y al presidente del Consorcio Temarsam, Alexander Schad, inauguró este viernes la primera de tres etapas del puerto Samaná Bayport, una nueva terminal de cruceros y complejo turístico diseñado para transformar la economía y la experiencia turística de la provincia.
Samaná Bayport, ejecutado por el Consorcio Temarsam, tiene capacidad de atender hasta tres cruceros simultáneamente, recibir hasta diez mil pasajeros diarios, unos tres millones al año.
Más allá de sus funciones portuarias, la terminal incorpora áreas comerciales, establecimientos de alimentos y bebidas, club de playa, piscina, zonas de recreación y áreas verdes, además de un centro de información al turista, centro de transporte para excursiones y taxis, área multiusos y servicios de primeros auxilios, entre otras facilidades.
La inauguración de la primera etapa coincidió con la llegada del crucero número 22, Aida Blue, con unos 3 mil cruceristas a bordo. El puerto operó 22 escalas con 50,000 pasajeros desde diciembre de 2025; las proyecciones para la próxima temporada apuntan a 45 cruceros y alrededor de 90,000 pasajeros.
Al referirse al impacto del proyecto, el presidente del Consorcio Temarsam, Alexander Schad, destacó que Samaná Bayport representa una oportunidad directa de desarrollo para la provincia, al integrarse plenamente con la dinámica local y permitir que los visitantes se conecten de inmediato con la oferta gastronómica, comercial y cultural de Santa Bárbara y sus alrededores.
Subrayó que la terminal está diseñada para que los beneficios del turismo de cruceros se queden en la comunidad, al facilitar que los pasajeros recorran las calles, consuman en los negocios locales y visiten destinos emblemáticos como Cayo Levantado, Los Haitises, Las Galeras y El Salto del Limón.
Resaltó el impacto económico que generará la llegada de cruceristas, indicando que cada pasajero invierte en promedio 98 dólares, lo que podría traducirse en cerca de un millón de dólares diarios para la economía local, beneficiando directamente a comerciantes, guías turísticos, emprendedores y prestadores de servicios. De igual forma, valoró que la obra sienta las bases para el crecimiento sostenido del destino, al tiempo que fortalece la proyección de Samaná como uno de los puntos más atractivos del Caribe, asegurando que “el momento de Samaná ha llegado”.