Y QUE CADA QUIEN PAGUE LO SUYO…!!

Recuerdo que cuando era más chica mis padres se preocupaban -y tomaban especial atención- de que tuviera todo el dinero necesario para pagarme mi comida, mis bebidas, mi entrada al cine, mi cuota para el taxi y todo lo que me pudiera provocar o necesitar. “Págate siempre tus cosas. No necesitas que cualquier fulano o mengano esté invitándote nada”, me enseñaron.
Quiero dejar en claro que considero que existe una diferencia a la hora de pagar la cuenta que depende del estado civil de las dos personas en cuestión (léase: recién conocidos, los que salen para conocerse mejor, amigos de toda la vida, novios, enamorados o esposos).
El amigo (que es realmente tu amigo) que llama y te dice para ir a comer algo! En estos casos, si a la hora de pagar la cuenta me dice que él invita, no pongo objeción alguna y dejo que lo haga. Pero siempre con la promesa de que la próxima vez invitaré yo.
El enamorado con el que mantienes una relación estable y seria! Mi política es la siguiente: los gastos en general (comidas, tragos, entradas, gasolina y demás) se comparten. Si uno está más corto de presupuesto, el otro pone el hombro; si tengo un antojo (cosa que suele suceder con frecuencia), lo invito a formar parte de mi antojo e invito yo; si alguno quiere engreír al otro, lo sorprende comprando algo rico que comer y así…
En caso de que salgas entre amigos y no sabes cómo hacer que cada quien pague lo suyo, lo más recomendable es que pidas cuentas separadas cuando el mesero este tomando las ordenes o simplemente ve directo al grano y dile que cada quien pague lo suyo.

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