17 Abril 2024

El caso Assange, pone en aprietos el periodismo y la libertad de prensa

1.- Que nadie se engañe. El mundo está hecho un revoltillo; convertido en una mezcla de conflictos y hasta se habla de armas nucleares, como si se acercara una desgracia grande.

Teleuniverso
Ramón Antonio ( Negro ) Veras

Por: Ramón Antonio Veras.

1.- Que nadie se engañe. El mundo está hecho un revoltillo; convertido en una mezcla de conflictos y hasta se habla  de armas nucleares, como si se acercara una desgracia grande.

2.- Lo que manda el momento actual es que cada quien, desde el espacio que le sea más adecuado, accione, haga lo que debe hacer por el bienestar de su colectividad, sin descuidar su compromiso con ayudar a los demás.

3.- Con motivo de la prisión de que es objeto el periodista Julian Assange, fue entrevistada en Radio y Diario Universidad de Chile, la periodista y Coordinadora de Reporteros sin Frontera, Bía Barbosa, la que declaró, sobre Assange, que:  “su caso tiene implicaciones alarmantes para el futuro del periodismo, y supondría un golpe sin precedentes a la libertad de prensa”.[i]

4.- Lo expuesto por la periodista Barbosa, hay que tomarlo como muy oportuno, porque lo dice en un momento que conviene a todo lo relacionado con el ejercicio del  periodismo, y en especial con el de investigación.

 5.- Trabajar como periodista investigador implica comprometerse, participar en una actividad en la cual está en juego el ejercicio del derecho a informar y la libertad de decir voluntariamente la verdad. Esto lleva parejo envolverse, implica  arriesgarse.

6.- Para aquel que tiene alto sentido de lo que es ser periodista y decir las cosas tal como son o han ocurrido, lo de Julian Assange no es cosa de risa, de no tomar en cuenta. No es para razonar diciendo: «me da lo mismo, no me importa».

7.- La prisión de Assange, ciertamente que tiene implicaciones alarmantes para el futuro del periodismo, porque si Assange termina en la cárcel de por vida, ningún periodista se sentiría  con libertad para dar a conocer la verdad limpia, sin rodeos.

8.- Metiéndole miedo a los periodistas que hacen de investigadores, si Julian Assange es sancionado tomaría  importancia ese que solamente se limita a redactar noticias de poco alcance, el que hace de gacetillero.

9.- Un golpe sin precedentes para la libertad de prensa es encerrar a Assange, porque es un feo mensaje a quienes como periodistas se interesan por investigar y hacer del conocimiento público los asuntos que son lacras del sistema.

10.- Mi amigo, el periodista maeño Antonio Espinal, mientras trabajaba para El Nacional de Ahora, en fecha 7 de abril de 1974, fue brutalmente agredido por sacar a flote el sucio negocio sistémico de los proxenetas, de los maipiolos y dueños de prostíbulos en la ciudad capital. 

11.- Sería un golpe bajo, una puñalada trapera, mala pasada a los periodistas talentosos que dan rienda suelta a su inteligencia al hacer periodismo de investigación, el hecho de encerrar de por vida a Julián Assange.

12.- Aquel que decide hacer del periodismo un sacerdocio, debe entregarse a esa actividad con absoluta libertad, honrarla con honestidad, responsabilidad y ejercerla con pleno empeño. Es consagrarse y hacerse depositario de la confianza pública.

13.- La periodista Bía Barbosa, habló con conocimiento de la realidad al referirse al golpe sin precedentes a la libertad de prensa, lo que entrañaría  sancionar a Julian Assange, por difundir verdades. El periodismo entraría en la etapa de ponerse a cubierto, tener en cuenta, andar o estar con cien ojos, tomar medidas, guardar la espalda, curarse en salud e huir de la quema.

14.- Estaríamos hablando del periodismo con miedo, para acoquinarse, morirse de espantado, de temor, es decir,  ejercerlo en estado de sobrecogimiento, muy alarmado, lleno de sobresaltos.

15.- El caso de Julian Assange motiva a mujeres y hombres del periodismo con libertad, a estar en guardia, sobre aviso, muy avistados, con perspicacia y siendo en toda ocasión agudos.

16.- En un ambiente donde el periodista investigador se siente estar controlado,  vigilado, o supeditado a ser penalizado, no está en condiciones de poner su plena capacidad, a llenar plenamente su cometido.

Santiago de los Caballeros,

18 de marzo de 2024.


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