22 Mayo 2024

Parkinson y los Trastornos Emocionales

La enfermedad de Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta al sistema nervioso central, no sólo provoca síntomas motores como temblores y rigidez muscular, sino que también un 80% de los pacientes con Parkinson puede presentar una variedad de trastornos emocionales que afectan la salud mental de los pacientes.

Teleuniverso

La enfermedad de Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta al sistema nervioso central, no sólo provoca síntomas motores como temblores y rigidez muscular, sino que también un 80% de los pacientes con Parkinson puede presentar una variedad de trastornos emocionales que afectan la salud mental de los pacientes.

Uno de los trastornos emocionales más comunes asociados con la enfermedad de Parkinson es la depresión. Se estima que hasta el 50% de las personas con enfermedad de Parkinson experimentan síntomas de depresión en algún momento durante su enfermedad. La depresión puede manifestarse de diversas formas, incluye tristeza persistente, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba, fatiga, cambios en el apetito y dificultad para conciliar el sueño.

La incertidumbre sobre la progresión de la enfermedad, la preocupación por la dependencia de otros y el miedo a perder la independencia pueden contribuir a la ansiedad. Los síntomas de ansiedad pueden incluir inquietud excesiva, nerviosismo, irritabilidad, tensión muscular y dificultad para concentrarse.

Además de la depresión y la ansiedad, algunos pacientes de Parkinson también pueden experimentar trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o síntomas psicóticos, como alucinaciones y delirios (20 al 30%).

Los síntomas de psiquiátricos pueden afectar negativamente la capacidad diaria de funcionamiento, la adherencia al tratamiento y las relaciones con los cuidadores y seres queridos.

El tratamiento integral de la enfermedad de Parkinson debe abordar los síntomas motores y los trastornos emocionales asociados. Esto puede incluir una combinación de medicamentos para tratar los síntomas motores por el neurólogo y para los sintomatología psiquiátrica por el psiquiatra. también ayuda la terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual, para tratar los trastornos emocionales, la terapia familiar para trabajar la dinámica familiar.

Los profesionales que trabajen con estos pacientes deben de dar el apoyo emocional y tener una atención compasiva tanto al paciente como a los familiares, incluyendo a los cuidadores que también son fundamentales para ayudar a las personas a afrontan los desafíos emociónales de vivir con Parkinson.

En resumen, la enfermedad de Parkinson no sólo afecta las funciones motoras, sino que también puede tener un impacto significativo en la salud mental y emocional de los pacientes, familiares y cuidadores. Es importante que los profesionales puedan reconocer y abordar las alteraciones psiquiátricas asociadas a esta enfermedad. Además, deberán de reconocer las emocionales que afectan también al círculo familiar y/o cuidadores (síndrome de burnout) que se puede observar el los cuidadores y familiares, permitiendo esto mejorar la calidad de vida y el bienestar general de las personas afectadas.

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