25 Mayo 2024

Una sociedad dañada, buena para arreglarla

1.- El prolongado período económico y político que ha vivido nuestro país, determinado por un conjunto de fenómenos sociales, nos permite conocer la cambiante conducta asumida por la generalidad de las dominicanas y los dominicanos.

Teleuniverso

Por: Ramón Antonio Veras.

1.- El prolongado período económico y político que ha vivido nuestro país, determinado por un conjunto de fenómenos sociales, nos permite conocer la cambiante conducta asumida por la generalidad de las dominicanas y los dominicanos.

2.- La manera de comportarse el ser humano nacido y desarrollado en el medio dominicano, es el resultado de la enseñanza, teorías y el conjunto de ideas que ha asumido.

3.- La sucesión de formaciones económicas predominantes en el país, se han mantenido con su moral, la cual hoy ya está degradada y se manifiesta en las actuaciones de los diferentes entes sociales.

4.- Esa mujer y ese hombre que se comportan livianos, que moralmente pesan poco, son el vivo ejemplo de un ordenamiento social inconsistente en su sistema educativo.

5.- En la República Dominicana, no se enseña a la niña y al niño que deben ser de conducta firme, actuar con entereza y coherentes en sus actuaciones.

6.- Las tantas personas de accionar frágil e inseguras, es el resultado de una enseñanza en la inestabilidad, en la formación de un carácter, una personalidad condicionada para la sumisión, el acatamiento más suave que la seda.

7.- Los tantos sinvergüenzas que abundan en el ambiente dominicano, tiene su explicación en el hecho de que aquí se orienta, se hace a la persona para que sea apropiada a lo que le conviene, aunque en desventaja para la sociedad en general.

8.- Entregarse en cuerpo y alma a la mercancía dinero, cuadra perfectamente en la moral que genera el sistema imperante. Enlazar beneficios personales y consagrarse a defender lo degradado, entre nosotros es moralmente sistémico.

9.- Formarse como político para sacar ventajas, no contraviene las normas éticas y morales del quehacer político dominicano, que está diseñado para enriquecerse, no importa la suciedad para lograrlo, porque todo se vale.

10.- No corresponde a la Junta Central Electoral requerir moralidad a partidos y candidatos, porque es conductual la deshonestidad, la indecencia, la obscenidad, lo indecoroso, amoral y escandaloso.

11.- El ordenamiento social dominicano está perfectamente arreglado, preparado para que no se exija decencia, que las cosas no se hagan como deben ser, con honradez. Lo que cuenta es accionar, aunque sea de la peor manera.

12.- El medio nuestro está tan bien dispuesto, que la mayoría de la población ha sido preparada para que lo acepte todo, entre peor, mejor. Nada de asombrarse.

13.- Al parecer, la nueva generación de connacionales fue prevenida de lo que está sucediendo, porque nada la conmueve. Luce condicionada para aceptar este pantano social.

14.- Para prevalecer lo sucio, sobre lo limpio, el ladronismo estar por encima de la honradez, y el fenómeno de la corrupción pesar más que la honestidad, necesariamente todo estaba puesto sobre aviso, para que la gente de ahora se curara en salud, no tuviera que huir de la quema, por haber tomado precauciones.

15.- La situación de descalabro ético y moral, está bien clara en nuestro país. Por ahora, está para prevalecer, hacer valer, prosperar las acciones ejecutadas por aquellos que están formados para vivir en este rámpano que es la sociedad dominicana.

16.- Nada quita que aparezca algún desorejado y diga que estamos en el país ideal, y yo le respondería que sí, que estamos en el lugar estupendo, pero para comenzar a ser arreglado por gente buena, no dañada.

Santiago de los Caballeros,
17 de abril de 2024.

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